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Literatura Torcida

Thrillers Jodidos

La Mejor Trilogía Mala del siglo XXI

Hola amigos.
 
Hace tiempo os hablé de una joyita que había llegado a mi librería, una propuesta osada y desconcertante conocida como El Libro Sin Nombre, que simboliza a la perfección la esquizofrenia de mi querida editorial Ediciones B.
 
Reconozco que soy fan de Ediciones B. Los que normalmente os pasáis por el blog ya lo sabéis. Tienen algo que los hace irresistibles para mí, no sabría decirte qué. Quizá son las vicisitudes que han ido pasando a lo largo de estos últimos años en los que perdían editores y autores de renombre al mismo ritmo que pierde dinero y derechos un español medio. Quizá sean esas novelas históricas a la desesperada, de títulos aleatorios y con portadas de valerosos soldados repartiendo espadazos a diestro y siniestro, portadas con inquietantes filtros de tonos mostaza, como dándole a todo el conjunto un aire más épico... O quizá es su proverbial gafe. Como esto de los librinos, que ha tenido su gracia. Para los que no sepan de qué va el asunto: los "Librinos" son una especie de concepto nuevo y revolucionario que se han inventado los fumetas del norte de Europa. Consiste en editar un libro de bolsillo en letra minúscula, impresa en papel de fumar, que se lee en horizontal. Me refiero a que coges el libro de canto. Supongo que la idea original era que, conforme leías cada página, las fueras arrancando y usándolas para liarte porros con los que olvidarte de todo el asunto. El caso es que esto les ha parecido la bomba a los lectores europeos, y aquí somos muy europeos y no queremos quedarnos atrás, y rápidamente salió el bombazo: en España también disfrutaríamos de los Librinos, y nos los traería... EDICIONES B!!!
Y eso está muy bien.
Sobretodo porque hablamos de una editorial especialista en liquidar colecciones económicas y pequeñas (caso de la añorada Byblos) y sustituirlas por otras más caras, más feas, y gigantescas. Un pasito adelante, un pasito atrás, un pasito adelante, un pasito a...
En todos los foros se palpaba la expectativa. ¡Llegan los Librinos! Los libreros comentábamos: ¿Sabes que se lo han quedado los de Ediciones B? ¡Hostia! ¡Lo mismo sobreviven también al 2011! Pero llegaron los librimos, y vimos con desilusión cómo la elección del fondo era, de nuevo, una cagada. Los del Posteguillo tienen un pase porque se venden bien, y el Barrero también, pero por favor... El Círculo Mágico, de Katherine Neville??? ¡El Psicoanalista, de Katzenbach!
 
-¡Nooooo! - grité yo al ver, de nuevo, esos ojos psicóticos mirándome desde la portada de El Psicoanalista, novela con más años que Matusalén y de la que deben existir ya como sesenta ediciones diferentes (y que, por cierto, aún no he leído. Vergüenza debería darme).
 
En fin, todo el mundo dice que los librinos se venden bien, pero en mi caso particular han sido una chufa. No los he vendido más que cualquiera de las miles de campañas diferentes de bolsillo que me llegan cada dos o tres meses de todas las editoriales, todas ellas siempre repitiendo los mismos títulos estrella y sin traernos nada nuevo de verdad.
 
El caso es que en medio de la tristeza de esta crisis general y sectorial, Ediciones B nos trae, como siempre, un rayo de esperanza, alegría y desparpajo. Y lo hace con la trilogía de ¡¡¡KID BOURBON!!!!
 
Mi concepción de esta obra ha cambiado mucho desde que me acerqué a ella infructuosamente cuando salió el primer volumen.
Para empezar, yo no tenía ni idea de que iba a ser una trilogía. Simplemente parecía una mala novela más, con un argumento absurdo, una contraportada acojonante (y descojonante), un protagonista llamado KID BOURBON, y una campaña de márketing basada en regalar alcohol a los libreros. Imagino que para forzarnos a colocar pilas y pilas del libro en la mesa de novedades en una vorágine de ebriedad.
 
Un día, estaba yo colocando una reposición de fondo, tan tranquilo, cuando llegó un tío y me pidió la segunda parte de El Libro Sin Nombre. Yo al principio no até cabos, pero pasados unos segundos se hizo la luz. Abrí unos ojos como platos.
 
-Pero... ¿han sacado una segunda parte? - pregunté, confundido.
-Pues claro - respondió el cliente, convencido - si es una trilogía...
 
Aquello me hizo replantearme las cosas. Malas novelas las hay a patadas, qué os voy a explicar que no sepáis ya. Pero hasta en eso hay clases. Existen malas novelas que no dan risa ninguna, mierdas que se toman en serio a sí mismas provocando el rechazo y el aburrimiento del lector. Y luego están aquellas tan despreocupadas, descontroladas e insolentes que no puedes sino levantarte y aplaudir. La trilogía de Kid Bourbon no sólo pertenece a este segundo grupo, sino que me atrevería a decir que lo encabeza con ocho horas de ventaja. Leerse esta trilogía es el equivalente literario de ver la película Venganza (con Liam Neeson) una noche de borrachera. ¿Sabes a qué peli me refiero? Es una en la que el argumento es una excusa para filmar a Liam Neeson repartiendo hostias por toda Europa. ¡Aquello es una orgía de destrucción! Taxistas apalizados, mujeres inocentes a las que les dispara en las piernas para hacer hablar a los maridos, ucranianos tiroteados con total impunidad, jeques explotando, un festival de sangre y diversión absurda que como película no vale un carajo pero con la que te ríes hasta decir basta, de lo drogado que estaba el guionista cuando la parió.
La Trilogía Sin Nombre es algo parecido. Y diré más: la Trilogía Sin Nombre es LA MEJOR-PEOR TRILOGÍA del planeta. El anónimo autor, que firmó el contrato editorial como KID BOURBON (jamás me cansaré de repetir ese nombre) ha escrito todo lo que le ha salido de los cojones, mezclando los temas más diversos del mundo en un huracán de sangre, disparos, insultos, mexicanos y alcohol.
La primera entrega, El Libro Sin Nombre, explicaba la historia... pues de eso, de un libro sin nombre ni autor. Era un libro maldito, todo el que lo leía se moría al momento (a lo mejor porque aparecía Liam Neeson por detrás para pegarte un tiro en la nuca), aunque sin nombre ni autor, no sé cómo coño conseguían venderlo los libreros que lo tuvieran de fondo.
Empecé a leerla y tuve que dejarla. Estaba demasiado pasada. El principio parecía un guión novelizado de Desperado, no muy bien escrito, y aunque me divierte mucho leer novelas chungas, tampoco es que me sobre el tiempo para perderlo con cualquier gilipollez que encuentre. Un lector del blog me amenazó con darme patadas en la boca por recomendarla (a lo mejor era Liam Neeson) y yo desistí.
Entonces descubrí El Ojo de la Luna, cuya sinopsis me veo obligado a transcribir aquí, porque es igual de buena que la primera:
 
"Querido lector,
 
Tienes en tus manos El Ojo de la Luna. ¿Estás seguro de lo que haces? ¡Muchas almas han perecido en el camino!
Tras dieciocho años de asesinatos (y una exagerada cantidad de whisky), es hora de que Kid Bourbon deje de matar. Pero Peto, el monje de Hubal, ahora en posesión del Ojo de la Luna, regresa a Santa Mondega en busca del asesino encapuchado... y no está solo.
Se acerca la noche de Halloween. Héroes tan dispares como Dante y Kacy se ven una vez más envueltos en una violenta espiral de maldad... junto con pandillas de vampiros y algún hombre lobo. Los acompañarán Sánchez, el camarero entrometido, Jessica, el ángel de la muerte, un Lord Oscuro recién llegado... ¡Prepárate para un nuevo baño de sangre!"
 
Y añade...
 
"Esta sangrienta pero estupenda secuela continúa con el mismo humor negro, la escalofriante historia de matanzas, caos y mentes desquiciadas"
 
¡No hace falta que lo jures! ¡Es evidente que el autor está desquiciado!
 
Abriendo el libro por páginas al azar encuentras maravillas como una vampira en coma al que un idiota le quiere meter la polla en la boca después de haberle chupado algo de sangre (aunque ella abre los ojos y le amenaza con arrancársela de un bocado estilo Lorena Bobbit); un chiflado alemán que casi siempre habla en mayúsculas y dices cosas como "¡NO HAY NINGÚN MALDITO TRRRATO! ¡LAS SOMBRRAS PERRMANECEMOS JUNTAS!" (que, si te paras a pensarlo, eso ni siquiera es acento alemán, es más tirando a ruso, los alemanes no usan errrrrrres fuertes, que yo sepa); o la tortura que Kid Bourbon le aplica a un vampiro: párpados, uñas, labios, y no sé cuántas perrerías más en exactamente cinco minutos y veinticinco segundos.
 
Sí, ya sé que con una descripción así nadie se va a acercar al libro. No os culpo. Una cosa es ver una peli idiota de tiros, que no te implica más que hora y media sentado comiendo palomitas, y otra invertir 20 euros en un libro idiota de tiros con el que te tirarás entre dos días y dos semanas dependiendo de tu tiempo libre y tu velocidad de lectura.
Pero leerse esta trilogía casi obedece a impulso antropológico. ¿Qué nos está ocurriendo para que aparezcan libros como éste? ¿Qué significa? ¿Qué le está pasando al ser humano en esta fase de la historia?
 
Pensad que el remate final llega con el tercer volumen. Éste fue el que me conquistó sin remedio. Se llama El Cementerio del Diablo y eleva la trama a su máxima expresión: aparte de los ya consabidos personajes principales y secundarios (psicópatas, monjes, vampiros, lobos, putas) aparecen toneladas de zombies (veeeeenga mezclas!) y como telón de fondo, un concurso televisivo de cantantes en el que imitan a los grandes iconos: Elvis, Judy Garland...
Entre medio, más disparos, más alcohol, más sangre, más moscas.
Más KID BOURBON.
La demencia del autor alcanza aquí su máxima expresión. Supongo que una vez inmerso en el libro todo cobra sentido en su contexto, pero abrir una página al azar y encontrar un diálogo así, acojona:
 
"-Me importa una mierda. ¿Qué, has terminado?
-He terminado.
-¿Así que están todos muertos? ¿Ya?
-No
-¿No? ¿Quién falta?
-Dorothy
-¿Quién coño es Dorothy?
-Judy Garland
-¿Qué ha ocurrido? ¿Se te ha escapado?
-No
-¿Entonces?
-No mato Dorothys.
-Y una mierda. Tú matas cualquier cosa.
-Dorothys, no.
[...]
-A ver si lo he entendido bien, tú matas todo y a todos, con independiencia de la edad, la raza o el sexo, pero cuando se trata de la Dorothy de El Mago de Oz, ¿de repente te remuerde la conciencia?
-Así es, más o menos"
 
¡Joder! ¡Eso SÍ es un personaje polifacético, con su trasfondo y sus tres dimensiones!
 
También encontré una escena increíble en que un matón que va en una autocaravana se encuentra pegando tiros en medio de una marea de zombies. El va reventando bichos, pero ellos le rodean... sin embargo, en vez de comérselo a bocados, lo que hacen es mangarle las llaves de la caravana para, acto seguido, chorizársela y largarse por el desierto escuchando los cd's de Tom Jones que el asesino tenía en la guantera!!!! ¿Qué sentido tiene una novela en la que unos zombies putrefactos corren a toda velocidad por el desierto en una autocaravana al ritmo de She's a Lady?
Como dijo aquel, "hay en el cielo y en la tierra más cosas de las que pueda soñar tu filosofía", y es cierto, sí. Ni veinte filosofías juntas podrían haber soñado con Kid Bourbon, Santa Mondega, y toda la acción y los hectolitros de sangre que recorren cada una de sus páginas.
En fin, no te voy a recomendar ni que la leas ni que la dejes de leer. Depende de tu estomago y del humor que lleves. En todo caso, seguro que no te dejará indiferente.
A cuidarse amigos!
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

Aquí llega Kid Bourbon

 

Hola amigos. Se han dado muchas circunstancias en mi vida que han retrasado la aparición de un nuevo post... entre ellas el hecho de que me han trasladado a otra librería!! El cambio es a mejor, ya que ahora estoy en el centro de Barcelona en una librería enorme, y ya sabéis lo que eso significa: el triple de novedades... y por tanto, el triple de mierda que llega cada día. El hecho de que trabaje con mucho más personal también eleva las probabilidades de localización de "literatura jodida". Y cuando ya estaba deprimiéndome por todo lo que tengo que montar antes de Sant Jordi, mi amigo y compañero JM me ha iluminado este día gris presentándome una novedad que se me había pasado por alto.

 

La cosa en cuestión se llama El Libro Sin Nombre y la edita... por supuesto... EDICIONES B.

 

Porque hay cosas que NUNCA cambian.

 

No voy a hablar de la edición descuidada en rústica de baratillo, ni de la portada (que, visto lo demás, no está mal). Sólo haré hincapié en tres aspectos que me han robado el corazón y que me hacen declarar, sin rubor alguno, que El Libro Sin Nombre es LA MEJOR Y MÁS ATREVIDA APUESTA DE SANT JORDI DEL 2010.

 

El gancho comercial de este libro tiene tres fases que atacan la conciencia del librero/lector hasta encandilarlo sin remedio.

 

FASE 1: SINOPSIS ATERRADORA

 

Os la transcribo tal cual y luego comentamos:

 

"HAGAS LO QUE HAGAS NO LEAS ESTE LIBRO

 

Querido lector,

Durante siglos una librería perdida en el mundo ha escondido un secreto. En sus estantes hay un misterioso libro sin nombre ni autor. Quien lo lee... acaba muerto. ¡Solo las almas puras pueden ver las páginas de este libro!

 

Ahora es tu turno. Cada página que pases, cada capitulo que leas, te acercara al final. Vendrá la oscuridad, y con ella grandes males. Pero tranquilo, no estás solo. La amnésica y sexy Jessica, el boxeador Rodeo Rex, el criminal Santino, dos monjes expertos en artes marciales, un asesino vestido de Elvis Presley, un policía, un investigador y muchos delincuentes te acompañaran por las violentas calles de Santa Mondega. Pronto, un eclipse solar sumirá a la ciudad en la oscuridad mas absoluta... Dicen que Kid Bourbon ha vuelto y que busca una misteriosa piedra."

 

 

Aquí hemos comentado sinopsis geniales, pero yo creo que está se lleva la palma. Para empezar, en ese “NO LEAS ESTE LIBRO” se agradece la fina ironía del redactor, que, en un genial juego de palabras, no sólo escribe algo con gancho comercial sino que nos advierte, sin que el editor lo note, de que posiblemente el libro sea una mierda del tamaño de Indochina.

Y ahora, una concatenación de locuras:

1) "Durante siglos una librería" --> No conozco muchas librerías que lleven SIGLOS en el negocio de la venta de libros. Aunque es posible que el FNAC lo fundara Carlomagno.

2) "en sus estantes hay un libro sin nombre ni autor" --> Esto resulta especialmente cómico para los libreros. Primero, porque no sabríamos dónde coño colocarlo, claro. Segundo, porque una vez colocado, jamás sabríamos cómo volver a encontrarlo. Y tercero, porque con la cantidad de gente que al cabo del día nos suele decir "busco un libro pero no tengo ni el título ni el autor", estaríamos hablando de un best-seller mas jodido que la Sombra del Viento!!!!

3) "Quien lo lee... acaba muerto" --> Una vez más, la clásica amenaza de nivel en una sinopsis, colocada para acojonarte, como ya pasaba en la sinopsis de la Décima Clave (sinopsis bienaventurada, puesto que gracias a ella pude conocer a la autora -de la novela, no de la sinopsis, ojo- Antonia J Corrales, cuyo nuevo libro tendré el placer de presentar el próximo 16 de Abril en mi ahora ex-librería)

 

4) Después de algunas frases más con exclamaciones, en plan, "¡qué flipe!" y con un tono muy inquietante y misterioso, llega mi parte favorita de la sinopsis: un catálogo de personajes absurdos, rollo "mira que personajes más originales he creado". Por ejemplo, una muchacha sexy y amnésica (combinación oportunísima, por cierto. Todo eso que te ahorras en rohipnol), un boxeador con nombre de plato de restaurante mexicano, o unos monjes karatekas que supongo se habrán escapado de Trece Runas. A mí este catálogo de despropósitos me mola la hostia. Es como los chistes de "hay un francés, un italiano y un español..." pero con personajes sórdidos. Podríamos usarlo como pasatiempo: crea la sarta de personajes más absurda que se te ocurra. Por ejemplo: "en esta trepidante novela encontrarás carismáticos personajes como una stripper manca, una monja cocainómana, un mediador de la ONU con afición a la zoofilia y un capitán de la marina mercante llamado Nemo"

 

5) Coincidiréis conmigo en que Santa Mondega es uno de los mejores nombres de lugar ficticio que habéis oído en vuestra vida.

 

6) De repente, sin previo aviso, nos sueltan lo del eclipse solar, que nos quedamos diciendo “¿y qué tiene de especial un eclipse?”…

 

7) Y para seguir jugando al desconcierto, lo rematan con que el protagonista busca una misteriosa piedra.

 

8) Vamos, que el que escribió esto ni se ha acercado a la novela: le explicaron cuatro cosas sobre el argumento una noche de mucho THC y al día siguiente recopiló y unió, mediante comas y conjunciones, todas esas ideas en esta delirante sinopsis. Pero lo mejor de todo es…

 

9) …el nombre del protagonista!!! KID BOURBON!!!!! Jamás me perdonaré no haber inventado un personaje llamado Kid Bourbon. Joder, si algún día tengo un hijo le voy a llamar KID BOURBON.

 

 

FASE 2: EL ANONIMATO COMO SISTEMA PUBLICITARIO

 

Por lo que he leído, la gracia del libro viene de su anonimato real. Es decir, que si hemos de creernos lo que cuentan prensa y editorial, el libro de marras se publicó anónimamente en Internet hace unos tres o cuatro años y tuvo bastante éxito en Gran Bretaña y otros lares.

Como la idea del anonimato mola y vende, el mismo autor lo recalca en la primera página, con esta preciosa “intro”:

 

Del mismo autor: durante siglos, se han publicado muchos libros bajo el seudónimo "Anónimo". Sería imposible, además de trivial, publicar una lista.

 

A lo que yo añado: sería trivial, además de estúpido, añadir un comentario así en un prólogo y esperar que alguien te tome en serio.

 

A menos que ese alguien sea un editor de Ediciones B. Impagables las declaraciones de la editora que podéis ver aquí.

 

O sea, que han firmado un contrato con un tío al que no han visto nunca, que tiene los cojones de hacerse llamar Kid Bourbon. Sí sí, esto no es un trozo de la trama. El escritor de la novela firma sus contratos editoriales como ¡¡KID BOURBON!!

 

FASE 3: PROMOCIONANDO EL LIBRO

 

Reconozcámoslo: el mundo de hoy en día es un coñazo. Todo intenta ser eufemismo y corrección política, hablar claramente de algo puede convertirse en una ofensa gravísima para algún colectivo de mierda, y quien quiera que haga o diga algo en público debe andarse con mil ojos (excepto en programas como Sálvame. Que ahora sería muy fácil criticarlo, pero quizá cabría preguntarse si programas como ese no serán una respuesta desesperada a esta corrección encorsetada que nos rodea).

Por eso yo tengo que sacarme el sombrero ante una editorial que no solo promociona un libro cuyo protagonista se llama… ¡¡KID BOURBON!! sino que como regalo para los que han tenido el placer de agenciarse una de las galeradas promocionales no venía ni un punto de libro ni una cartita emocionada de la editora, sino… ¡un botellín de bourbon! Con dos cojones. Ya se sabe: consuma con moderación. Si bebes no conduzcas. Retirados todos los anuncios de alcohol en la carretera. Tasas de alcoholemia por las nubes, multas estratosféricas. Y aquí llega Ediciones B como un rayo de sol entre onerosas nubes regalando una botellita de bourbon para que los borrachines simpáticos que todos los libreros somos o queremos ser puedan encontrar solaz en su arduo trabajo diario. Ay, cojones, qué queréis que os diga. Tengo que reconocer que, posiblemente, Ediciones B sea una de las peores editoriales que conozco, no tanto por la calidad (nula) de su fondo sino por lo que fueron en su día, y ya han dejado de ser. Pero tienen una vidilla, un desparpajo y una alegría cándida en su forma de promocionar, e incluso de joder las cosas, que hacen que me encariñe con ellos. Así que con vuestro permiso, voy a tomarme un traguito de bourbon antes de irme a la cama a empezar el Libro sin Nombre. Dentro de unos días, en cuanto tenga tiempo, os explico que tal ha ido la experiencia.

 

 

La Flor del Diablo: una nueva apuesta de ViaMagna

Hola amigos! Hace ya tiempo que he llegado a la conclusión de que este blog es mejor dejarlo correr a su aire y nunca forzar un artículo. Primero porque estoy cansado de empezar mierdas de posts que nunca cuelgo porque son… pues eso, una mierda que escribo por obligación. Y segundo porque el Torcimiento Literario tiene su propio ritmo y su propio pulso. Lo cual explica que actualice este sitio por tercera vez en pocas semanas: me llega cada cagada a la librería!!

 

Más que centrarnos en una sinopsis, hoy quiero hacer un Análisis Externo Completo de una novela que llegó hoy y que me tiene fascinado. Y como siempre, aviso para navegantes y trolls varios: no me he leído el maldito libro. Ni creo que lo haga. No necesito que vengas a decirme que soy un gilipollas porque “critico sin saber”. Eso ya lo sé.

Y ahora, al turrón:

 

La novela en cuestión se llama “La Flor del Diablo”, título que no está mal.

La portada es guapa, de colores sobrios, con una flor en el centro rodeada de llamas, un pentáculo, muy siniestro todo, de puta madre.

Entonces miras el logo de la editorial y compruebas con horror que es de… ¡¡VíaMagna!!

 

“Ya vamos mal” es lo primero que he pensado. Y no me equivocaba. Pero es que apostar por ViaMagna es apostar a caballo ganador.

 

El autor de la novela en cuestión se llama JÖRG KASTNER. ¿Tú lo conoces? Yo tampoco. Y el editor tampoco. Así que para darle vidilla a un nombre que, salvo por sus aires de caporal nazi, no tiene nada de especial, han puesto debajo EL DAN BROWN ALEMÁN.

Y pienso: ¡qué terrible debe ser un Dan Brown alemán! Si a lo monótono de los esquemas danbrownianos se le suma el cabezacuadradismo germano, la literatura resultante puede ser como una fotocopia repetida hasta el infinito…. La misma novela publicada uuuna y otra vez con diferentes formatos y títulos, pero diciendo siempre lo mismo… vamos, como Alfaguara con Pérez Reverte…

 

La foto del autor me gusta: tiene entraditas y una mirada soñolienta y perdida en el vacío, y sobretodo un hermoso BIGOTE estilo “Cuéntame” que ya anuncia tramas espeluznantes y vuelcos argumentales de tres pares de cojones.

Entonces llega la biografía del autor y notas la elegante mano de ViaMagna en cada frase. Transcribo:

 

“Nació en 1962 en Weserbergland, Alemania. En 1993, culminó sus estudios legales al aprobar el segundo examen estatal para actuar como juez, fiscal de la nación o abogado. Pero su anhelo por escribir y sus primeros libros publicados lo animaron a transitar el camino de la literatura. La investigación del material y sus fuentes es similar al estudio de la historia que, en retrospectiva, bien la hubiera disfrutado más que el derecho. Es por eso que en sus libros no se limita a una edad o incluso a un siglo en particular.”

 

Bueno, analicemos esto, que tiene tela.

 

1)       Sería mejor que no me hubieran dado esas fechas. Primero porque me importan un carajo, y segundo, porque si terminó la carrera con 31 añazos… seguro que un coco no es! Aunque a lo mejor era tuno…

2)       Jamás hubiera pensado que una biografía de una novelita me diera tanta información sobre el sistema académico-judicial alemán. No lo hubiera pensado porque, básicamente, no tiene ningún sentido.

3)       La frase de la “retrospectiva histórica” esa me gusta, es bonita, aunque en realidad no creo entenderla del todo. Pero la sensación que me deja es como si el redactor de ViaMagna le estuviera diciendo al bueno de Jörg que ha malgastado su juventud estudiando derecho… con lo bien que se lo habría pasado estudiando Historia!!

4)       Paraos a pensarlo: ¿no sería muy jodido que un redactor de una editorial extranjera viniera a decirte que has malgastado diez años de tu vida estudiando una mierda de carrera? Yo me cambiaba de editorial.

5)       Lo mejor, la conclusión final, que no tiene nada que ver con lo que se ha dicho antes. Es como si dijeras: Johnny Malone estudió Química en Pensilvania y los jueves se rasca los sobacos, y por eso sus thrillers abarcan toda la escala del crimen organizado. O sea, como si no dijeras nada.

 

Por supuesto, ante tamaña biografía, yo necesitaba saber de qué iba el libro. Y leí la sinopsis:

 

            Ámsterdam 1671. En los últimos años, los Países Bajos habían sufrido una auténtica fiebre, comparable a la del oro, la “tulipomanía”. Todo el mundo vendía sus posesiones para invertir en bulbos, el negocio más rápido y próspero que se había visto nunca. La burbuja fue creciendo y convirtiéndose en una enorme especulación financiera, que acabó en crisis económica. Muchos se arruinaron. El tulipán cayó en desgracia, el gobierno controló el comercio a partir de entonces y los ciudadanos juraron que una flor no les llevaría al borde del desastre nunca más.

            Años después, los “Admiradores del Tulipán”, una exclusiva sociedad, sigue reuniéndose en una taberna de Ámsterdam. Cuando uno de sus ilustres miembros, un acaudalado banquero, regresa de noche a su casa, una mujer desconocida lo acuchilla brutalmente. En la ciudad empiezan los rumores. Se trata de la segunda víctima que sujeta unos extraños pétalos en la mano. El inspector Jeremías Katoen dirige la investigación y, tanto los amantes fanáticos de los tulipanes como sus no menos fanáticos detractores, le conducen tras la pista de un ejemplar extremadamente raro y peligroso, robado otrora en el Imperio Otomano. Ahora el enigmático Tulipán del Diablo parece haber caído en mano de traidores a la nación.

            Una trepidante intriga policíaca que nos irá mostrando un Ámsterdam fascinante en una época misteriosa y llena de suspense.”

 

            Lo primero que uno piensa es que alguien ha estado fumando muchísimo crack. Porque, no me jodas, vale que empiezan a no quedar temas con los que argumentar una trama de thriller, pero coño, la tulipomanía… LA TULIPOMANÍA!!!! Es como si escribieras una novela sobre, yo qué sé, la “Phoskitomanía”.

            Lo segundo es el evidente afán editorial por acercar la trama al lector trazando paralelismos con el mundo de hoy, y más en concreto con la crisis. Que dices: qué guay que tenga que comerme la crisis hasta cuando intento desconectar con una novela, pero en fin…

            Por otro lado, cualquiera diría que esta novela está ambientada en España, ¿eh? Fíjate, si cambias “tulipomanía” por “chalecitomanía”, ya tienes nacionalizada la trama. Y la actitud de los neerlandeses estos es igual que la nuestra: en vez de asumir su culpa por ser unos especuladores de mierda, le echan la culpa a los pobres tulipanes, que solo se limitan a hacer la fotosíntesis. Como aquí, que culpamos a los gobiernos… que por cierto, también se dedican a hacer, básicamente, la fotosíntesis. Joder, los paralelismos no tienen fin!! A ver si esta novela va a ser mejor de lo que me pensaba y todo… Bueno, sigo.

            Tengo que reconocer una cosa: he leído nombres absurdos para una secta secreta de un thriller… pero “Los Admiradores del Tulipán” posiblemente sea el más estúpido. Quiero decir, no puedes formar parte de una secta que se llama Los Admiradores del Tulipán y pretender que te tomen en serio. ¿Qué será lo siguiente? ¿Los Contempladores de Margaritas? ¿Los Fans del Cocotero? Joder, más que una secta parece un grupo del Facebook ese de los cojones.

            Y ya el remate final viene con la intriguilla esa del Tulipán del Diablo. Un ejemplar raro y peligrosísimo en manos de un traidor a la patria… ¿por qué es tan peligroso? Quizá es que si se lo pone en la solapa el embajador de Paises Bajos, tira un chorrito de agua cual floripondio de payaso de circo. Imagina la de guerras que puedes provocar echándole agua en la cara al primer ministro turco con tu tulipán diabólico. ¿De verdad soy el único al que todo esto le parece demencial?

 

            En fin, que Jörg Kastner se ha ganado mi admiración por los siglos de los siglos (ViaMagna ya la tenía ganada desde hace mucho), sobretodo por lo irónico de la dedicatoria de su libro. Porque, considerando que toda la trama gira entorno a lo malévolos y portadores de desgracias que son los tulipanes, dedicarle el libro a tu novia diciendo: “Para Corinna. Para ti han de llover un millar de tulipanes” me parece tan jodido como echarle una maldición gitana.

            Admiro a estos alemanes.

 

            A cuidarse amigos!!

 

Grandes Sinopsis del 2009: FETISH

Hola amigos!

 

Bueno, no pensaba actualizar ya hasta marzo por lo menos, pero es que llegó algo tan bueno el otro día a mi librería que no he podido evitar compartirlo con vosotros, aunque sea en un post breve.

 

Por estas fechas empiezan a asomar ya las primeras novedades del año, con calma todavía (aun no es plena locura de Abril) pero ya calentando motores para Sant Jordi.

 

Claro que hay formas y formas de calentar motores.

Y sin duda, el estilo de nuestra amadísima editorial EL ANDÉN consigue llegar siempre a nuestros corazones, al tiempo que causa estupefacción en propios y extraños.

 

La nueva novela pertenece al género thriller-policíaco y viene firmado por Tara Moss.

Se llama FETISH y, raro en los muchachos de El Andén (ya les conocemos por esas portadas sin título, o esa aspirina-pirata gigante de El Asesino del Bien) resulta que la cubierta está más que correcta:

                                                            


Sí sí, no era una ironía. Me parece una portada atractiva, y muy acertada, tanto relacionada con su título como con el malo de la novela (un psicópata conocido como El Asesino del Tacón de Aguja - ¿será travesti?).

Yo me quedé sorprendido cuando la vi, me dije: coño, a lo mejor estos muchachos por fin han empezado a editar cositas decentes, o que al menos parecen decentes!!

 

Pero por supuesto, era demasiado bonito para ser verdad.

He aquí la primera parte de la sinopsis de FETISH:

 

"Siendo alta, rubia e increíblemente guapa, no es ninguna sorpresa que la canadiense Makedde Vanderwall sea modelo. Lo que sí es sorprendente es que sea tan espabilada, o que la moda no sea para ella más que algo provisional [...]"


¡Ay! Es que estaba clarísimo. Desde que el mundo es mundo, todos hemos sabido que las chicas listas son más feas que picio y las guapas, y rubias por añadidura, tontas del culo. Lo que pasa es que el feminismo y todas esas monsergas siguen de moda y hay que aparentar.

 

Lo más cachondo es que la autora, en múltiples entrevistas, ha explicado varias veces el sentimiento de prejuicio al que se ha enfrentado por haber sido ella misma una atractiva modelo. Intuyo que no le han traducido la sinopsis en castellano que se han marcado los colegas estos de El Andén.

Y yo me pregunto, inquieto: ¿qué pasa por la mente de un editor que mira el producto final justo antes de sacarlo al mercado y se encuentra con que han hecho ésta sinopsis? ¿Sonreirá? ¿Se dirá: "joder, qué provocativo e iconoclasta soy" para acto seguido empezar a masturbarse pensando en sí mismo? ¿Se dará siquiera cuenta?

 

En todo caso, un punto más para El Andén, que empieza a destacarse en la loca carrera por llevarse el premio a la Más Jodida Editorial del 2009. Y estamos aún en Febrero!!

 

En fin, a cuidarse amigos!

 

El Arte de Joder una Sobrecubierta (parte II)

 

Hola amigos! Como ya comentamos en el anterior post sobre este asunto, joder una sobrecubierta no es ciencia: es arte. Hay que estar muy bien entrenado, hay que dominar la técnica de soltarla bien gorda, pero sobretodo, hay que llevar en el alma unas gotas de genio, una chispa de magia, esa chispa que logra que uno se ría más mirando una portada que viendo el film Manos, The Hands of Fate pasado de marihuana. Si en el anterior episodio hablamos de las innumerables traducciones de algunos títulos y las sobrecogedoras biografías de los autores, hoy nos centraremos en tres aspectos tanto o más esenciales a la hora de cazar una buena mala novela en medio de esas mesas preñadísimas de novedades. A saber:

 

1) EDICIONES Y EJEMPLARES VENDIDOS:

Este punto es breve, pero no carece de cierta ironía. El otro día llegó a mi librería un nuevo título de la impagable ViaMagna (que pegaron el pelotazo con El Testamento Maya… y aún están buscando otro pelotazo parecido. Sin éxito). Ante mis asombrados ojos resaltaron las palabras 3º EDICIÓN!!!. Como soy de natural inquisitivo, me pregunté: pero si esto es una novedad que ha llegado hoy… ¿cómo cojones llevan ya tres ediciones? ¿La habrán vuelto a cagar en el almacén y hace seis meses que salió? ¿Acaso mi librería es como Hobbiton, que soy inmune a lo que pase fuera y a nadie le importa un pimiento lo que pase dentro?

Luego rebusqué en la primera hoja y ahí estaba:

1ª edición, octubre 2008.

2ª edición, octubre 2008.

3ª edición, octubre 2008.

¡Ah, golfos! ¡Es que hicieron las tres ediciones del tirón! Es lógico. Cuando, como editor, apuestas por un título que se perderá en la marea de las noventa mil novelas anuales que se publican en el nunca suficientemente valorado campo del thriller, o te buscas la vida o no te comes los turrones en la empresa. Supongo que alguna mente genial pensó: mierda ya, pa que voy a hacer una edición de tres mil ejemplares si puedo hacer tres tacadas de mil y marcarme tres ediciones na más llegar. ¡Arraso seguro!

En un arranque de generosidad y apoyo a tan brillante idea he puesto una pila de esa novela en el centro mismo de mi mesa de novedades de género. Como se vendan todas me hago una camiseta con el logo de ViaMagna.

Aparte de eso, también me guardo en el tintero esta idea para el día en que, desesperado, me autoedite mis novelas. Pero como a cojones no me gana nadie, voy a hacer una tirada de 1000 ejemplares repartida como Dios manda: a 500 ediciones de 2 ejemplares cada una. Aunque me gaste una fortuna en parar y encender la máquina de los huevos, una novela con más ediciones que El Caballero de la Armadura Oxidada tiene que hacerme rico por narices.

 

2) LA OPINIÓN DE LA CRÍTICA:

Opiniones de la crítica especializada (o no) las hay a cientos. Las mejores de ellas, ineludiblemente, acaban en la (contra)portada de aquellas novelas que necesitan un empujoncito.

Encontramos diferentes tipos de crítica o declaraciones, que pasamos a resumir:

·         El periódico de turno: Suele tener nombre inglés, y suele ser una versión pobre del que conocemos aquí. Entiendo que cuando el New York Times dice “aterradora, apasionante, no te la puedes perder”, o la novela es buena (generalmente no) o al menos se han gastado pasta en untar al periódico de turno. Pero cuando comentarios tan vagos e inútiles como “Magnífica novela de enorme atractivo” (no es broma, este comentario es real, igual que los periódicos que vienen a continuación) vienen firmados por asombrosos periódicos llamados Buckinham Examiner; o St Louis Post Dispatch o (redoble de tambores) Peterborough Evening Telegraph… coño, ¡entonces es que ahí hay calidad de la buena! Yo creo que este último no se lo deben leer ni en Peterborough. Porque, seamos serios, su página web luce peor que la de La Voz de Castelldefels. Y, con todo el respeto, La Voz solo la leen en Castelldefels. Y menos de la mitad de su población.

·         El nombre que no dice nada: Cuando creen que lo del diario no va a colar, meten el nombre de algún tipo (también en inglés) al que conocen en su pueblo, esperando que el lector diga: ah, cuidao, que ésta la recomienda John Stampleton. Que dices: pues vale. Si lo dice John Stampleton, es que ha de estar bien. Luego te lees lo que dice el tipo en cuestión, y encima resulta ser una mierda de comentario. Claro que eso explica que nadie le conozca como crítico literario.

·         El crítico comparativo: Existen críticos osados que hacen del comentario literario todo un arte en lo que a mezclar nombres se refiere. La idea no está mal: si la novela te ha parecido más sosa que Tom Hanks en el Código Da Vinci, lo mejor es que no pierdas el tiempo poniéndole adjetivos: se notará que es mentira. Coge dos autores que vendan bastante y di que esa novela es una mezcla de los dos. Y allá cada cual con su interpretación. Esto a veces parece hecho de forma arbitraria, como en El Círculo de los Escribas (Romain Sardou) de la que dicen “mezcla la frialdad de Harlan Coben con la escenografía de Stephen King” (¿a qué se referirá con lo de la escenografía?), o llegando a veces a extremos delirantes como en La Ecuación Dante, donde rizan el rizo mezclando tres autores: Dan Brown, Neal Stephenson y otra vez Stephen King. Y que conste que no fusionó más escritores porque se quedó sin espacio. El día menos pensado encontraré una que diga: “el estilo de Bárbara Wood con lo mejor de Stephen King”. Y como me la encuentre, te juro que me la compro. En tapa dura.

En realidad esto da casi para un juego: consigue la mezcla de autores más cachonda. ¿Te imaginas el resultado de combinar “lo mejor de Helen Fielding con lo mejor de Tolkien”? Me muero por ver a Arwen obsesionada con sus kilos de más y a Aragorn engañándola con… Galadriel!!! Ah amigos, la diversión no tendría fin.

·         El hacedor de géneros: El Mezclador de Autores es un discípulo aventajado del Hacedor de Géneros. De estos hay pocos ejemplos, pero valen su peso en oro. En “El Lago”, de Steve Alten, encontré esta perla: combina una meticulosa investigación con una narración fascinante para alumbrar un nuevo género: el thriller histórico de ciencia ficción”. Y es que, amigos, en este perro mundo se ha inventado ya todo, así que lo único que nos queda es mezclar géneros hasta que nos estalle la cabeza. Siempre me consideraré un mierda a menos que consiga escribir una novela que de lugar a un género como el western policíaco romántico-histórico de terror futurista. Crear algo así se merecería el Nobel.

·         El entrecomillado porque me sale de los huevos: Existen también editores que combinan su labor literaria con un trabajo a media jornada en el Telepizza, de forma que se les escapan ciertas ideas o sencillamente no tienen tiempo para mimar algo tan importante como una buena-mala sobrecubierta. De modo que en vez de perder el tiempo buscando en Google un peregrino periódico de Minnesotta que de voz a una crítica, se marcan un entrecomillado por toda la cara sin autoría alguna. Como en la ya comentada “Las Máquinas de Dios”, de Jack McDevitt (sí, el de las vivencias con los extraterrestres) donde encontramos lo siguiente en la parte superior de la portada:

McDevitt nos brinda arqueología interestelar repleta de misterio, ideas hábilmente hiladas y una atmósfera cargada de tensión”.

Y tú te quedas ahí, preguntándote quién dijo eso (para pegarle) pero por vueltas que le des al libro, jamás encuentras al autor de la fechoría. Claro que yo también me escondería.

·         El soso: Y en fin, luego existen aquellos comentarios cuyos autores ni siquiera se han atrevido a pasarse por la editorial a cobrar los 30 euros que les pagaban por una frase suya en la portada. Porque, para decir: “Personajes convincentes y una historia trepidante se aúnan en este apasionante thriller religioso” (El Libro de los Nombres)… lo mejor era no decir nada. Que la tinta va muy cara. Os remito nuevamente al Generador de Tramas de Novelas de Dan Brown. ¿No es glorioso que un programa humorístico pueda generar de forma aleatoria comentarios exactos a los de muchas novelas reales?

 

LAS SINOPSIS ATERRADORAS:

En este blog ya hemos tenido ocasión de analizar frase por frase algunas de las mejores sinopsis de la historia de la literatura. Pero no nos engañemos: llegar a ese nivel es gesta al alcance de sólo unos pocos bendecidos por los dioses. Los demás redactores se han de conformar con breves chispazos de genialidad, atacando diferentes aspectos clave de las sinopsis:

·         Meter todos los tópicos que puedas: sobretodo una secta, y un secreto que “cambiará el curso de la humanidad”.

·         Usar todos los adjetivos posibles que corten el aliento: os desafío a que perdáis tan solo diez minutos en una librería mirando sinopsis de thriller y encontréis las siguientes palabras repetidas menos de tres veces: aterrador, misterioso, enigmático, trepidante, peligroso, inquietante. Si lo lográis, me como el blog.

·         Acojonar al personal: Para esto basta con dos o tres preguntas inquietantes en la portada en plan ¿Qué terrible secreto esconde el papel de plata donde Jesucristo se envolvía el bocadillo? Algunos redactores suben un peldaño más y escriben amenazas de nivel, como en La Décima Clave, de Antonia Corrales. Atentos:

La Décima Clave es una novela, pero todo lo que en ella ocurre podría estar sucediendo ahora mismo”.

¡Joder! ¡Acojona, tronco, acojona! Parece escrito por el rapado de Está Pasando.

 

Luego existen aquellos redactores gandules que ya no saben qué inventarse y optan por un estilo telegrafista, como en La Conspiración de los Herejes, de Jonathan Rabb:

 

Asia Menor, siglo VI: La secta maniqueísta desaparece.

Bosnia, 1992: Pearse, un estudiante de teología, mantiene una intensa relación con una joven croata.

Roma, hoy: Un manuscrito codificado llega a manos de Pearse. Llevado por la curiosidad hace traducir el documento. El manuscrito contiene una oración maniquea: El maniqueísmo ha perdurado con el claro objetivo de eliminar el catolicismo e imponer una nueva fe.

 

¡Corred, católicos! Me pregunto qué pinta ahí la joven croata. Y sobretodo, me pregunto cómo llega el redactor a la conclusión de que el maniqueísmo ha sobrevivido con el claro objetivo de eliminar el catolicismo. ¡Si sólo ha encontrado una oración en un manuscrito! Parece que lo haya escrito un avezado conspirólogo como Jiménez Losantos.

 

En fin, amigos, ya veis todo lo que pueden dar de sí las dos tapas de cartón que encofran una novela. En este análisis hemos obviado un elemento clave: las portadas. Pero es que una portada, generalmente, o es buena, o es sosa, y por lo tanto menos risible. Cierto que hay algunos diseños de portada desconcertantes (comentaremos alguna en un artículo de próxima aparición sobre las peores editoriales del siglo XXI) y que algunas series, como todas las de Marian Keyes, parecen hechas a propósito para provocar ataques epilépticos, pero en general, el rey indiscutible de las Portadas Acojonantes es el género romántico duro… y de esto hemos hablado (y visto) ya bastante. Además, quien diga que no le gustan las portadas con maromos cachas descamisados, es que es un mamón.

 

A cuidarse amigos!

 

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

El arte de joder una sobrecubierta (parte 1)

 

Hola amigos! Lo malo de estar en periodo pre-campaña de Navidad es que no puedes leerte más que el 1% de todo lo que llega a tu librería. Lo bueno, es que para compensarlo te meriendas casi toda la información de las sobrecubiertas: sinopsis, biografías de los autores, etc. ¡Y ahí hay un filón! El lector habitual, aquel que en vez de preguntar “qué me recomiendas” (suponiendo que ese desconocido librero tiene el don de la adivinación) se molesta en gastar ATP cogiendo el libro con sus propias manos y leyéndose la sinopsis a ver si la novela le interesa… ese lector, digo, se debe enfrentar a veces a contenidos tan desconcertantes como hilarantes. Aquí no vamos a desgranar punto por punto sinopsis sobrecogedoras como la de El Aviso, pero sí que vamos a hacer un escueto repaso a las gambadas que uno puede encontrarse al leer la abundante (y generalmente inútil) información que los redactores de las editoriales tienen a bien imprimir en las sobrecubiertas. Porque así como dicen que hasta el rabo, todo es toro… también hasta las solapas, todo es literatura. Jodida, como no podía ser de otra forma.

Para no hacerlo extra-largo y pesado de leer, lo partiremos en dos bloques: hoy, Traducciones y Biografías de autores.

 

LAS TRADUCCIONES:

Y es que este apartado me fascina. Generalmente, contra más cutre es la novela, a más idiomas la han traducido. Pero es que no estamos hablando de siete u ocho idiomas, ni quince ni veinte. “Traducido a treinta y ocho idiomas” (Steve Berry, El Tercer Secreto). Pero a ver: ¿existen tantos idiomas? Bueno, ya sé que existen, pero ¿existen tantos idiomas en países donde el grueso de la población sepa/pueda leer? ¿Qué interés tiene para un editor publicar El Tercer Secreto en swajili o amárico? O mejor aún: ¿¿qué interés puede tener la gente de Etiopía en tener que aguantar a Steve Berry?? El caso de este hombre aún tiene más gracia en la edición de bolsillo de otra de sus novelas: La habitación de Ámbar, de la cual dicen “se ha traducido a cuatro decenas de idiomas”. Me gusta eso de tratar los idiomas como si fueran huevos en el supermercado. Ya me imagino el estilo de compra compulsiva en librerías que nos depara el futuro: “Hola, ponme media docena de traducciones de Steve Berry y cien gramos de Dan Brown. Y córtamelo finito, en capítulos bien cortos, por favor”

  Luego tienes aquellas cosas incomprensibles, como que traduzcan Harry Potter al latín. Y encima van, y desde el Vaticano la declaran obra inspirada por el Diablo. Les está bien a los de Salamandra. Por listos.

 

 

LAS BIOGRAFÍAS ACOJONANTES:

Otro aspecto interesante de las sobrecubiertas son las magníficas biografías resumidas que los editores consideran esenciales para nuestro conocimiento.

Por ejemplo, está demostradísimo que a la hora de escoger un libro, un factor esencial para el lector es conocer la residencia actual del autor. Saber que Richard Cox vive en Tulsa, Oklahoma, no es cosa baladí. ¿Para qué irse de luna de miel a Egipto o Tailandia y perder el tiempo descubriendo culturas milenarias cuando podrías estar en Tulsa, Oklahoma, pidiéndole a Richard Cox que te firme un ejemplar de bolsillo de “La partícula divina”?

 

En otras ocasiones, parece que algún pobre redactor reciba el encargo (en una noche de borrachera) de resumir una biografía en tres líneas de hoy para mañana. Sólo así se explican textos como el que sigue:

 

"Es amante de la historia antigua, la mitología, la escritura jeroglífica y la fotografía, así como de la literatura y poesía inglesa de los siglos XVII y XVIII, inicia distintos viajes para documentarse para escribir El Proyecto Galilea" (Mayte Para Torres - El proyecto galilea,

Viamagna).

Dejando de lado la belleza de la expresión “es amante” (sinónimo de “no tiene ningún tipo de formación al respecto pero le gusta”), nunca he visto biografía más dispersa. Es como si yo te digo que soy amante del tocino, del sushi, del fútbol, que me gustan las pelis de Johnny Deep y que los domingos por la tarde me rasco la nariz. Todo ello información inconexa y sin utilidad alguna. Salvo descubriros a todos que soy un capullo. Por otro lado, me gustó eso de que ha viajado mucho para documentarse para la novela. Como si el mismo redactor fuera consciente de su nula credibilidad e intentara romper una lanza a favor del autor.

 

            Luego tienes aquellas biografías que no sabes cómo tomarte:

 

"Ha ejercido como profesor, ejecutivo de una empresa multinacional, esquiador profesional, promotor inmobiliario, criador de caballos, y, ante todo, aventurero. Hastiado de una vida demasiado convencional, finalmente se decidió a dedicarse a su verdadera vocación: escribir novelas" (Dan Chartier - La Maldición, Star).

 

¿Pretendía el redactor ser irónico? ¿Creativo? ¿Es tan aburrido el libro que la mejor parte es la biografía del autor? ¿O sencillamente el tipo que escribió eso ni siquiera estaba prestando atención? Mierda, YO si que tengo una vida convencional. Por otro lado ¿qué coño le pasa a Dan Chartier? De profesor de secundaria a yuppy de una multinacional, luego lo dejo para dedicarme a esquiar, más tarde jodo vidas vendiendo antros a precio de palacios, de ahí me dedico a criar caballos porque me siento un John Wayne de la vida, y al final me lanzo a vivir aventuras porque mi ídolo mediático es Miguel de la Cuadra Salcedo. Con dos cojones.

Aunque ahora que lo pienso, no es nada malo ser fan de De la Cuadra Salcedo. Quedaría de vicio en una portada de novela de La Cueva de Ellora:

 

También están aquellas biografías que parecen ir bien hasta que te la joroban con un último apunte totalmente fuera de lugar.

 

"Nació en Oregón y creció con sus siete hermanos en California, donde pasó horas y horas leyendo las novelas de autores como Forsyth y Ludlum. Estudió medicina y se especializó en pediatría. Actualmente es el pediatra general del Los Angeles Children’s Hospital. En su obra despliega sus conocimientos profesionales, así como su experiencia médica en la selva de America Central. Una de sus aficiones es la música y toca varios instrumentos." (Philip Hawley – Estigma, Plaza Janés).

 

Dejando de lado que me importe un carajo si tenía siete hermanos o treinta y dos (parece del Opus) ese apabullante currículum médico queda desgraciado en un segundo con el comentario musical. Hasta entonces te lo imaginabas salvando heroicamente vidas de niños. Después, te lo imaginas tocando la trompeta en un paso de Semana Santa de tu pueblo, vestido de romano, con una escoba en la cabeza y una armadura de plástico. Así no hay quien le tome en serio a uno.

 

Otros redactores gustan de escribir esas biografías en momentos de gran estupefacción por THC o en pleno viaje de ácido. Atentos a estos dos fragmentos de la biografía de Jack McDevitt (autor de Las Máquinas de Dios) que encontramos en la última página de la edición de Puzzle Bolsillo:

 

[…] McDevitt es un autor a la antigua usanza, de esos que ha vivido primero y, ya en su madurez, ha plasmado sus experiencias por escrito […]”.

Considerando que la novela de McDevitt va de unos exploradores espaciales que buscan una raza alienígena desaparecida por toda la galaxia, se me plantea un terrible interrogante: ¿¿pero qué vivencias ha tenido este hombre?? Vamos, que no es precisamente un Kerouac contando lo bien que se lo pasaba todo el día montado en un camión rumbo a México.

Luego tienes la segunda parte de la biografía:

[…]Tres son los pilares básicos de su obra: la sensibilidad con que aborda personajes y argumentos, la perspectiva – esa perenne búsqueda de una respuesta al enigma - , y el enigma en sí que, por lo general, responde a la voluntad de ofrecernos una visión – nueva y cautivadora – de los temas que han hecho grande la cf”.

¿Qué ha querido decir con eso?

No, en serio.

¿Qué cojones ha querido decir con eso?

 

Para terminar, tenemos aquellas biografías que son sencillamente un disparate. Sólo las pueden haber escrito tres tipos de personas:

1)       El hijo del editor, de trece años.

2)       Un redactor al que ya le han dado la carta de despido.

3)       Un cachondo.

 

Si no os lo creéis, juzgad:

 

 

"Se licenció en administración de empresas en la Universidad de Texas. Sus libros se aferran a ideas verdaderamente grandiosas. Actualmente reside en Tulsa, Oklahoma." (Richard Cox - La Partícula Divina, Vía Magna).

 

¿Esto a qué viene? Estoy por ponerlo en mi currículum:

·         Residencia: Barcelona

·         Experiencia laboral: Librero

·         Aficiones: Aferrarme a ideas verdaderamente grandiosas.

 

¡Magnífico! ¿Ves como era importante saber que Richard Cox vive en Tulsa, Oklahoma? ¿Realmente quieres perderte la oportunidad de que te firme un libro alguien que se aferra a ideas verdaderamente grandiosas?

 

En fin, hasta aquí llegamos hoy. En la siguiente entrega, más destellos de genialidad en las sobrecubiertas: Los Ejemplares Vendidos, La Opinión de la Crítica, las Sinopsis Aterradoras.

 

Trece Runas (al fin cayó el libro)

 

Hola amigos. En principio no pensaba hacer otro repaso novelístico, más que nada porque lo último que he leído no sólo es bueno sino magnífico, y porque mi último hallazgo, Trece Runas, de Michael Peinkofer, estaba resultando mejor de lo que mi malpensada y prejuzgadora mente suponía. Pero ah, el final del libro es tan apoteósico que no he podido evitarlo.

            La sinopsis ya prometía. Imagínate: un thriller ambientado en Escocia, una hermandad secreta que quiere (cómo no) dominar el mundo (o algo por el estilo), Walter Scott, William Wallace… ¿se puede pedir más? Sólo faltaba un Highlander Apasionado por en medio para hacerla perfecta. Y casi sale.

            Podría hacer un repaso de personajes o un esquema por puntos de la trama, como otras veces, pero no me apetece. Prefiero, en cambio, haceros un resumen de los momentos apoteósicos que joden una novela que, por lo demás, habría estado entretenida.

            MOMENTO APOTEÓSICO 1 - Walter Scott como personaje: Ya no es que sea plano. Es que es tan listo, guapo, noble, bondadoso y majo, que te hace sentir una mierda como persona.

            MOMENTO APOTEÓSICO 2 - Quentin se destapa: Quentin es el sobrino bobalicón de Walter Scott. Pero su personaje evoluciona a lo largo de la novela hasta convertirse en alguien tan adorable y útil para el mundo como su tío. La cantidad de frases que se emplean en la novela para que Walter exprese su sorpresa y admiración por cómo mejora Quentin son tantas que más que un tío parece un representante.

            MOMENTO APOTEÓSICO 3 – Lady Mary de Egton: Todas sus apariciones son estelares, porque es incluso mejor que Walter Scott. Es tan buena que ama más a los sirvientes que a los señores. Media novela se la pasa sonriendo y amando a las clases populares. El mejor momento llega cuando abandona la fiesta que su prometido da en su honor en el castillo y se va a las cocinas a una fiesta de los lacayos donde hay verdadera diversión y baila con todos. Yo creo que esa escena la sacó de Titanic, cuando la Winslett se va con el DiCaprio a la fiesta de gaitas de tercera clase.

            MOMENTO APOTEÓSICO 4 – El abad Andrew esconde algo: El Abad Andrew es un monje viejuno que lamenta mucho la muerte del ayudante de Walter Scott, pero que no le puede decir nada más porque hay secretos milenarios que no pueden saberse – dijo Andrew con una mirada misteriosa. Cojones, le lanza tantas miradas misteriosas que parece que quiera que Walter Scott le saque la información a hostias. Tan sagaz que parecía…

            MOMENTO APOTEÓSICO 5 – El malo más rápidamente detectado de la historia: El oficial británico Dellard es malo. Tranquilos, no os he jodido la sorpresa. Lo ves desde su segunda intervención. Porque después de cada escena en que aparece Dellard hablando con Scott, aparece luego una de los sectarios haciendo el gamba en un círculo de piedras reproduciendo íntegramente los contenidos de esa conversación. El autor no quiso pasarse de sutil… y acabó con la sutilidad y elegancia de un asesino con hacha.

            MOMENTO APOTEÓSICO 6 – Mel Gibson es…: Braveheart!!! Sí amigos. ¿Para qué vamos a hacer un thriller histórico basándonos en datos documentados cuando tenemos una maravillosa película de la que coger información? Así las cosas, todo lo que se dice de William Wallace en esta novela está sacado de la peli. Todo lo que es mentira, además. Empezando por las noventa y ocho veces que en el libro se dice que el mote de Wallace en la época era Braveheart. Ha sido aún más cutre que cuando el prota de los 36 Hombres Justos buscaba información fiable en la Wikipedia.

            MOMENTO APOTEÓSICO 7 – Tengo cultura celta: El autor se daba cuenta de que estaba quedando un poco mal en cuanto a bagaje cultural. Su mujer le debió decir: cariño, tu novela empieza a oler a memez, ¡haz algo! Y lo hizo. Cogió un párrafo y metió cinco palabras en cursiva en gaélico, seguidas de su correspondiente explicación, en medio de la narración. El equivalente a una patada literaria en los cojones del lector.

            MOMENTO APOTEÓSICO 8 – Los monjes guerreros: Quizá con vistas a una adaptación cinematográfica dirigida por John Woo, los monjes venerables y ancianos de esta novela en realidad son una especie de ninjas que reparten ostias con unos bastones cada vez que los malos aparecen. Hacen coreografías de lucha y saltan desde los tejados haciendo volteretas. Lo juro. ¿Van Damme en el papel de Abad Andrew?

            MOMENTO APOTEÓSICO 9 – Love is in the air: Desde el principio, sabes que Lady Mary y Quentin se enamorarán y acabarán juntos. Pero claro, pasa toda la novela, y sólo se han visto una vez, estás confuso, te dices: joder, a ver si al final no se liarán. Pero no amigos. Los grandes escritores tienen siempre recursos geniales. Por ejemplo, que Mary y Quentin vuelvan a encontrarse en el último capítulo del libro, apalizados por los malos, Quentin diga que no permitirá que le hagan nada (lo cual incumple) y ella hunda su rostro en el hombro de él y diga, textualmente: Te amo, eres mi héroe. ¡Frase para enmarcar! “Eres mi héroe”. ¿Cuánto hace que ninguno de vosotros había leído esa frase que ya ni usan en las pelis de Disney?

            MOMENTO APOTEÓSICO 10 – Eres el rival más débil: Hay malos malísimos y malos malísimos. Este es de los malos, en el sentido de inútil. Como personaje, es un criajo consentido, cejijunto, estrecho de miras y un borracho de marca mayor. Pero se supone que es la mente maestra detrás de toda la organización. Así les va, claro. Esa escena final la leí ayer en la cama, antes de dormir, y cuando el malo se quita la máscara solté una carcajada y un “no me jodas” que oyeron hasta los vecinos. Jamás un malo había sido tan cutre.

            MOMENTO APOTEÓSICO FINAL – Deus ex Machina: No soy de los que critican a muerte la utilización de un Deus ex Machina para resolver situaciones jodidas. Vale que en general es cutre, pero si se hace con gracia, puede estar hasta bien. Pero que durante toda la novela Walter Scott y su sobrino anden por Escocia poniendo trabas a los sectarios, que los monjes ninjas aparezcan varias veces para aniquilar a los malos, que Mary de Egton demuestre valor y fortaleza… para que al final, en el momento estelar, el malo levante la Espada Rúnica y entonces le caiga un puto rayo que lo deja frito, ah, amigos, ¡eso marca el paso del thriller a la comedia! Sobretodo porque ni siquiera había tormenta, que estaban ahí los sectarios todo locos mirando el eclipse de luna.

            En fin, que la novela se deja leer, y te haría pasar un rato entretenido si no fuera por esas mamarrachadas que al final te hacen arrepentirte de haberte gastado ocho euros. Por suerte para mí, no la compré sino que me la dejaron. Claro que me la dejaron como “muy bien documentada, ya verás”. Ya he visto. No sé si fiarme más. Claro que sobre gustos…

 

            ¡A cuidarse amigos!

 

Cómo escribir un buen Thriller... II

 

Hola amigos. Últimamente ando jodido de tiempo y no he podido actualizar el blog cuanto quisiera. Por otro lado, todo cuanto he leído los últimos días (Amèlie Nothomb, Quim Monzó, Arto Paasilina) se me ha antojado buena literatura, incluso un thriller tan denostado como El Péndulo de Foucault (sí, es pesado y pedante pero… qué pedazo de libro y de burla). Así las cosas, no tengo entre manos ningún desastre literario que comentar, y mira que han salido.

De todos modos, y antes de que caigan en mis manos joyas como “Trece Runas” u otras cuantas más que tengo fichadas, pienso que valdría la pena hacer un Máster en Redacción de Thrillers. Entendámonos: lo que habíamos comentado en entradas anteriores eran los fundamentos. En esta segunda entrega vamos para nota.

Has escrito tu thriller, has acojonado al personal y obtenido fama internacional. Se te saluda como el nuevo maestro de la intriga, y en tus portadas, en la parte de abajo, te citan como “el nuevo Dan Brown”, “la nueva Mary Higgins Clark” o algo que se le parezca. Ahora debes dar un paso al frente y asombrar al mundo con trucos innovadores y giros sorprendentes. Por ejemplo:

· El tema clónico: Aunque parezca una paradoja, ser original no sirve para una mierda. La originalidad es un recurso vulgar que sólo utilizan aquellos escritorzuelos carentes de visión comercial y de sentido del espectáculo. La clave de tu éxito está en coger aquel tema que se ha puesto de moda, y darle tu particular visión del asunto. Imagina que ha triunfado una novela sobre el calendario y las pirámides mayas y el fin del mundo por culpa de un asteroide. ¡Qué idea tan genial! ¿Para qué perder tiempo pensando algo diferente? Coge el calendario, coge las pirámides, y sin perder tiempo en buscar una base (a lo sumo, haz un par de búsquedas en la Wikipedia) sustituye un efecto dramático por otro. Por ejemplo, que el fin del mundo lo provocarán unos alienígenas que primero le enseñaron a los indígenas el arte de la construcción y luego decidieron fulminarnos. O que el calendario maya predecía la Segunda Venida de Cristo, que por supuesto la Iglesia ha encubierto. O que el mismo Jesucristo construyó las pirámides mayas porque era un alienígena. ¡Hay tanta acción aún por narrar!

· El prefacio misterioso: Es fundamental preparar al lector para lo que va a encontrarse entre las páginas de tu libro. No sea que le de una embolia. Por ello se recomienda siempre escribir un “prefacio” donde se especifique que aunque la historia en sí es pura ficción (hay gente que se creería de verdad que el Cristo Maya era un alienígena) ciertos elementos, que especificarás en función de tu libro, son reales. Eso dejará al lector con una inquietud en el cuerpo que sólo la lectura de la novela podrá saciar. Y no pasa nada si esos elementos tampoco son verdad: sólo lo comprobarán los cínicos, y como todo el mundo sabe, los cínicos son pobres y no tienen amigos.

· La trilogía: Si tu novela ha tenido un éxito arrollador, ¿por qué conformarse con hacer un solo libro? ¡Escribe una trilogía! Ni dos ni cuatro: tres es el número mágico-cabalístico de la gloria literaria. Da igual que el tema no de más de sí o que no tengas nada interesante que contar: la oportunidad de ver a tu héroe deslizarse por mil páginas de persecuciones, escarceos con la protagonista tetuda y capítulos cortados de forma dramática no la puedes dejar escapar por nada del mundo. Cuando te hagan una entrevista, di siempre que desde el principio habías planteado tu obra como una trilogía. Aunque no sea estrictamente cierto, sabías ya antes de nacer que tu talento no podía encorsetarse en una única entrega.

· El amigo informático: Renovarse o morir. El thriller del siglo XXI debe pasar, en algún momento, por la red. Pero debe estar escrito para legos, no sea que alguien te meta, equívocamente, en el desagradable grupo de la ciencia-ficción. Lo suyo es presentar a un secundario humorístico, loco de los ordenadores, que lleva gafas, le gusta Xena la princesa guerrera y no tiene novia. Explicarás que es un hacker bueno, de los que van reventando sistemas con la sana intención de advertir a la NASA de sus fallos de seguridad. El protagonista hará búsquedas por el Google, y encontrará las respuestas en la primera página de enlaces. El hecho de que La Secta enemiga no haya encontrado en Internet esa información crucial se debe a que ellos no tienen un amigo informático, ya que como todos sabemos, los hackers son ateos. Y además, suelen morir durante el desarrollo de la novela.

· Las lenguas extrañas: Al lector le encanta pensar que está aprendiendo cosas mientras lee tu libro. Por eso es recomendable utilizar la mayor cantidad posible de términos incomprensibles en la lengua muerta o viva que mejor convenga, siempre en cursiva, y seguida de su traducción entre paréntesis. Las más idóneas para esto son el árabe, el chino, el hebreo y el maya. Recuerda que los mayas no hacían sacrificios humanos cuando el calendario lo indicaba, sino que después del Holcan Okot (baile ritual) invocaban a Kakupakat (Dios de la Guerra) y sacrificaban a alguien cuando lo indicaba el tzolkin (calendario). Que no te preocupe el hecho de que ese trozo de novela parezca más un pedante ensayo que un fragmento narrativo: has puesto Cliffhangers de sobra en todo tu escrito como para que eso no aburra al lector. Y de paso has quedado de puta madre.

· El bueno-malo y el malo-bueno: Esta parte estará integrada en el clímax de la novela y garantizará el aplauso emocionado del lector. Consiste en un juego sutil según el cual, el personaje que parecía malo durante toda la novela, tocándole los cojones al prota, interrogándolo o echándole a los perros encima, resulta ser bueno y desinteresado. Acostumbrará a ser un policía, y es recomendable que salve al protagonista en el último segundo disparando al malo por la espalda. También puede ser miembro de esa segunda secta que aparecía aquí y allá de forma desconcertante. Y como no hay verano sin calor, ni hortera sin transistor, de la misma forma en que el “malo” se convierte en “bueno”, es vital que un “bueno” se convierta en “malo”. Como eres genial, no has dado, en todo el libro, ni una sola pista sobre la malevolencia del villano, así pillas al lector desprevenido. Suele ser un personaje secundario cercano al protagonista, un protector, un familiar, un amigo de toda la vida… Y las motivaciones… ¿a quién le importan? Usa lo primero que se te pase por la cabeza, desde una afrenta de los años escolares a la mera locura por el poder. Lo importante es el shock traumático del lector al ver al héroe traicionado por un ser querido.

Porque, en el fondo, todos desconfiamos de nuestros seres queridos. Escribir tu thriller no sólo aporta entretenimiento: previene al lector del peligro que representan la familia y los amigos. ¿Cuántos de esos cabrones sonrientes están esperando a pegarte la puñalada con algún oscuro y milenario propósito?

Escribir un thriller no es sólo espectáculo.

Es una labor social.

A cuidarse, amigos.

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