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Literatura Torcida

¿Llevas un libro gigantesco en el bolsillo o es que te alegras de verme?

Hola amigos!

Asumiendo que he fallado en mi misión de terminarme El Libro Sin Nombre (no hay huevos ni ganas para ello) ya me preguntaba si no escribiría nada en el blog hasta vete a saber cuándo… Pero siempre hay cosas por comentar, ¿a que sí? Yo tengo un par. Una me la guardo para la semana que viene, que quiero indagar un poco más, pero la segunda es una pregunta que hace meses que me ronda la cabeza. Y la pregunta es:

¿Por qué coño ahora todos los libros de bolsillo son GIGANTESCOS? Hace tiempo que vengo observando esto, (e incluso en este blog hemos hablado de ello) pero ahora que estamos en verano y llegan las nuevas campañas de bolsillo vuelve a asaltarme la curiosidad. Porque esa es la nueva moda: hacer libros de bolsillo casi más grandes que la edición en tapa dura, despojando así de todo su significado al término “bolsillo”. Porque, a menos que seas un canguro lector, o un gigante tipo Gargantúa, no se me ocurre cómo cojones vas a meterte esos libracos en un bolsillo.

No sabría decir quién empezó este nuevo formato, pero casi todas las editoriales se han apuntado a ello. Imagino que habrá oscuros pensamientos mercantiles detrás del asunto. Por ejemplo:

 

-¡Señor director! ¡Debemos hacer unos libros de bolsillo más grandes de forma que saquemos a patadas a la competencia de las mesas de novedades! ¡El futuro de nuestra empresa está en juego!

 

O quizá:

 

-¡Señor director! ¡En esta época de crisis el cliente necesita saber que se lleva algo gordo a un precio irrisorio!

-Pero, Martínez… ¡Eso disparará los gastos! ¡Tendrán que ser más caros!

-¡No no! ¡Usemos papel de water reciclado para las páginas y unas cartulinas compradas en China para las portadas, que nos las dejan a medio céntimo el millar!

 

O incluso:

-¡Señor director! ¡Los e-book están arrasando! ¡La gente está contenta de llevar en el bolso algo que no pesa una jodida tonelada y que no cabe ni a hostias!

-¡Martínez! ¡Éste es el momento de acabar de una vez por todas con el libro de papel que tantos gastos genera y que se me muere de asco toda la tirada en ese jodido almacén que tenemos perdido por ahí por Soria! ¡Hagamos libros más grandes, más caros y peores hasta que nadie los compre y se pasen todos al e-book!

 

Algo así supongo que puede haber ocurrido en bastantes editoriales. O quizá no. En todo caso, el resultado es que todo el mundo se ha liado a agigantar sus libros de bolsillo.

Random hace tiempo que se especializa en eso con los DeBolsillo Premium, llegando incluso a situaciones extremas donde el libro de bolsillo es igual de grande que la rústica (Un tipo encantador, de Marian Keyes, por ejemplo).

Planeta nunca pierde la oportunidad de sacarle los cuartos al cliente, por ejemplo, con los Booket Deluxe (no se llaman así, pero es que no me acuerdo ahora, en casa no tengo ninguno para investigar y en el curro no tengo tiempo y se me olvida). Así, La Sombra del Viento salió en bolsillo al mismo precio que la edición grande anterior: 14,50 euros. Con dos cojones. Sabiendo que tardaron unos siete años en sacarla, supongo que pensaron: vamos a hacer algo guapo. Y lo hicieron. Y la cara de la gente que fue ilusionada a buscar un libro de como mucho unos diez eurillos y se encontró ese timo, eso también fue algo guapo.

 

Ediciones B ha hecho algo parecido, pero peor. Porque si es de Ediciones B, casi seguro que será peor. Estos muchachos lo que han creado ha sido una campaña espectacular para que todo el mundo los odie siguiendo lo pasos que glosamos a continuación:

1)                          Eliminas la colección Byblos (que vale 6 euros, son libros pequeñitos, y un fondo activo muy interesante).

2)                          Lo dejas todo en formato Zeta Bolsillo (que era lo mismo pero en feo, el doble de grande y el doble de caro).

3)                          Entonces, reconviertes el formato Zeta Bolsillo meándote encima de los libros. Porque sólo la humedad puede explicar esos libros grotescamente hinchados. Antes, la saga de Ender, de Scott Card, ocupaba un palmo. Ahora, te ocupa todo el puto estante. En serio, son gordísimos, no entiendo por qué están tan hinchados. He tenido que devolver casi todas las crónicas vampíricas de Anne Rice porque ni siquiera me caben.

4)                          Para redondearlo, han traspasado al nuevo Zeta-Hinchado-Bolsillo parte del fondo, pero no necesariamente por orden. De forma que si querías leerte la saga de los Heeche de Frederick Pohl, sólo podías empezar a partir del segundo libro, ya que el primero aún no estaba hecho (ahora ya sí. Menos mal).

 

Alianza también se ha apuntado a la moda de agigantar sus libros. Con lo bonita que es su colección de bolsillo, insisten en sacar títulos en la colección 20x13, colección que, por cierto, lleva el nombre de las medidas del libro. Lo cual no deja de tener gracia. Es como si a una modelo, en vez de llamarla Claudia, la llamaran 90x60x90.

Hasta los de Punto de Lectura se han apuntado al carro. Uno podría pensar que después de experimentos peregrinos como esos libros impermeables que sacaron el año pasado, habían aprendido el arte de lo absurdo y nos habrían sorprendido este 2010 con alguna campaña estrambótica, pero no, fue flor de un día. Han vuelto a su aburridísima seriedad, según la cual consideran que no es necesario llamar a sus nuevos libros de bolsillo gigantes con ningún nombre especial. Se han limitado a hacerlos gigantes, y punto, sin explicación alguna. Y mira que tenían posibilidades: Puntazo de Lectura, Puntote de Lectura, Punto y Coma de Lectura… Por otro lado, pa la mierda de títulos que me han traído, bien se han podido ahorrar el nombre… y casi se podían haber ahorrado también la edición. Porque no sé vosotros, pero yo estoy hasta los cojones de que cada verano tenga que poner en mesa La Voz Dormida de Dulce Chacón. Yo creo que Dulce aún no había ni escrito el libro, que Alfaguara ya estaba editándolo en campañas de verano, junto con alguno de Pérez Reverte. Buenas obras, editoriales aburridas: mala combinación.

 

En fin, así está el mercado. La verdad es que es una cosa bastante molesta para el librero, porque nos pasamos la vida peleándonos para hacer hueco a unos libros y a otros, y que te vengan ahora todas las grandes editoriales en masa a ganarse ese sitio simplemente haciendo los libros más grandes, pues me parece muy cutre. No sé, quizá alguien podría intentar ganarse un sitio editando algo más interesante. Pero es sólo una idea.

En cualquier caso, para el lector es también una tocada de cojones. Supongo que algunos agradecerán que no haya una letra minúscula, pero lo cierto es que si te paras a comparar, la letra es casi igual que en estas ediciones gigantescas. O sea, que sólo te quedan las desventajas: incómodo de llevar, incómodo de leer en el metro, y más caro de lo que debería. Y de lo que posiblemente merece. Claro que aún podía ser peor: te podrían haber timado con un e-book. Que de eso ya hablaremos también otro día.

 

Bueno, es tarde y tengo a Ender el Xenocida esperándome en la mesilla. En edición Zeta-Hinchada-Bolsillo, por supuesto. Así que con vuestro permiso…

 

Hasta la semana que viene amigos!

 

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

SANT JORDI 2010: MUERTE ABSOLUTA Y... ¡¡CELEBRITIES!!

Hola amigos! Bueno, menuda primavera, joder. La verdad es que desde la última actualización han ocurrido muchísimas cosas hasta ayer sábado (sí, lo escribí el día 24, hace mucho que demoro colgar esto) cuando, oficialmente, cerré mi campaña de Sant Jordi 2010.

 

            De todos modos, antes de seguir, una efeméride: Literatura Torcida ha cumplido ya su segundo año en activo! Si me lo dicen en marzo de 2008, cuando abrí este blog para ir diciendo todas las tonterías que se me pasaban por la cabeza y que no parecían del todo apropiadas para La Molineta, me habría reído. Pero lo que son las cosas: no solo ha aguantado el blog, sino que ha ido creciendo y transformándose, me ha permitido conocer a gente cojonuda (como el clan de las lobas, la buena de Antonia, e incluso algún que otro editor de bizarros gustos literarios, entre otros muchos) y, en definitiva, se ha convertido en parte de mis tareas regulares (aunque no os lo parezca), totalmente vinculado a mi trabajo como librero. En serio: no hay novedad que me llegue que no examine con ojo crítico para ver si vale la pena escribir sobre ella aquí. Y la cosa seguro que va a seguir a lo largo del año. Junto con otras sorpresas. En fin, ya veréis…

 

            Pero bueno, al lío: Sant Jordi. Para mí, este año la campaña ha comenzado con la presentación y firma de libros de Antonia J. Corrales:

Tirando la casa por la ventana, y sin reparar en gastos (sic), el editor me la envió con un lacito para que pudiera darme el gusto no solo de presentarla en la que hasta ahora era mi librería sino de darle, para que me la dedicara, la solapa de su anterior novela:

Solapa gracias a la cual nos conocimos, después de una desafortunada (o no tanto, vistos los resultados) crítica mía en este blog.

 

Y ésta fue la primera ¡¡¡CELEBRITY!!! que vi esta campaña. Pero vendrían más. Porque éste ha sido el año de las novatadas, la muerte absoluta y la invasión de CELEBRITIES alrededor mío.

Este Sant Jordi se me presentaba jodido, ya que hasta ahora siempre había organizado paradas en los alrededores… nunca en un sitio como Plaça Catalunya, auténtico centro neurálgico, junto a la Rambla, de nuestra querida Barcelona el día 23 de Abril.

Bueno, jodido fue. Resulta que al Samaranch no se le ocurrió otra que palmarla esta semana, siendo el oficio en la catedral de Barcelona y asistiendo toda la plana mayor el mismo día 22 de Abril. Resultado: que para empezar a descargar los palés de libros, las mesas y las carpas, tuvimos que sortear a docenas de guardias urbanos y mossos d’esquadra que nos miraban torvamente, con las manos remetidas en su chaqueta policial, pendientes (supongo) de si de una de las cajas sacábamos un bazooka con el que dispararle al rey o a algún otro insigne asistente. Aceleramos para evitar problemas, creándonos otro nosotros solos: con las prisas, no miramos la rotulación de los palés, de forma que descargamos tiras alternas de cajas de libros a lo largo de veinte jodidos metros. Es decir, en vez de dejar al principio lo que iba al principio, y al final lo que iba al final, lo dejamos todo mezclado. De modo que esa noche y la mañana siguiente fue habitual vernos formando una cadena humana, cantando canciones soul de plantación de algodón del Big Sur, pasándonos cajas de libros que luego volveríamos a empaquetar tal cual porque casi todos ellos eran EL SÍMBOLO PERDIDO. Que fue, junto con los Larsson y los Moccia, la gran CAGADA de este Sant Jordi.

A última hora del día 22 empezó a llover: lo tapamos todo con plástico de los chinos, nos despedimos del segurata argentino que se quedaría de guardia y nos encomendamos a los dioses para que no descargara un tormentón.

Descargó. Aún así, las carpas y los plásticos aguantaron bien y no hubo demasiadas bajas. A las seis y media ya estábamos rellenando los huecos que nos faltaban aún por cargar de títulos, y perfilando un poco el aspecto general de la parada. El perfilado duró más o menos hasta las nueve de la noche. Lo juro. Durante todo el día, por ejemplo, se me quedó una pilita de libros del Sardá colocada de canto encima de otro título, y cada vez que la veía pensaba “tengo que cogerla y ponerla como Dios manda en otro sitio”, pero nunca me daba tiempo a hacerlo, y al final volvió a la caja tal cual había salido.

Personalmente, debo decir que las paradas me parecen una mierda y un rollo. No sé el resto de los libreros que entréis por aquí, pero yo prefiero mil veces quedarme en la tienda. Allí te agobian igual, y no ves el cielo, es cierto, pero al menos tienes a mano ese fondo que tanto cuidas, y miles de alternativas diferentes para los clientes difíciles, e incluso puedes ejercer un poquito del viejo y delicioso ¡¡¡TERRORISMO LITERARIO!!!

En la parada, en cambio, lo único que puedes decir es: “aquí no lo tengo, posiblemente en la tienda…”

Fue la frase que más repetí a lo largo del día. “Posiblemente en la tienda lo tengan…”

Se supone que el aburrimiento de los pocos títulos que tienes lo compensas con las ¡¡¡CELEBRITIES!!! que firman a tu lado. Pero la verdad es que yo estaba al otro extremo de los veinte metros que me separaban de los escritores. Imagina esto: un reemplazo de cinco o seis autores cada hora, ininterrumpidamente salvo descanso para comer. Todos esos egos ahí reunidos, algunos de ellos jodidos porque nadie venía a firmar sus libros y en cambio hacían cola para que les firmara El Sevilla. (Claro que otros años fue peor. Me contaron que hace uno o dos años, los escritores de una parada compañera se putearon mogollón porque nadie venía a verlos mientras que Gerónimo Stilton se hinchaba a firmar. Y ojo, les entiendo: ha de ser muy frustrante currarte un libro y una pose de escritor valioso para que luego venga un sudoroso temporero de ETT enfundado en un traje de rata y te joda toda la gloria al grito de “qué día más extrarrático!!” Un escritor debería luchar contra sus propios demonios, no contra gordas ratas de gomaespuma.

En fin, me alejé de los escritores, e hice bien. Seguro que muchos eran bellísimas personas, pero yo tenía demasiado trabajo como para hacer el mariposa alrededor. Aún así, hubo divertidos momentos como cuando a mi espalda apareció de la nada Lucía Etxebarría, escoltada por un tipo con cara de mala hostia. Ella sonreía amigable, él gruñía y preguntaba dónde tenían que ir para firmar. Yo me escaqueé, haciendo tiempo mientras me preguntaba cómo decirle a ese hombre iracundo que Lucía ni siquiera firmaba con nosotros. Cuando volví con la frase pensada, habían desaparecido con el mismo sigilo con el que se habían materializado entre nosotros. No sé si finalmente llegaron al lugar donde habían programado unas firmas. Quizá mientras escribo esto aún andan por ahí, perdidos entre el gentío, buscando un stand en el que firmar libros.

 

Hubo más: Carod Rovira entre multitudes; Montilla, con su sonrisilla bobalicona, Judith Mascó por ahí… pero la verdadera celebridad fue el bueno de Pablo de Aguilar, flamante ganador del III Premio Wolkswagen-Qué Leer, compañero de mis tiempos murcianos, miembro de La Molineta y entre otras cosas, un cachondo de puta madre. No pude estar en su presentación porque estaba… a esa hora… calculo que lidiando con una mujer sorda que me chillaba desde encima de una mesa porque se había perdido la presentación de Isabel-Clara Simó y le había comprado seis (¡SEIS!) ejemplares de su libro Homes. Jamás conseguí hacerle entender que Isabel-Clara Simó tampoco firmaba con nosotros. Quizá firmaba en la misma carpa fantasma que Lucía Etxebarría!! Quién sabe.

En todo caso, fue un placer poder saludar a Pablo, aunque fuera tan de refilón. Por cierto, me regaló un ejemplar de su libro Los Pelícanos ven el Norte, y con el jaleo del día lo perdí. Ya lo daba por desaparecido, mezclado en alguna caja de Dan Browns, viajando hasta mi almacén, y de ahí al almacén de Planeta, y de ahí a… pero no, resulta que lo escondí yo mismo en el bolso de un compañero de la parada, bolso casi idéntico al mío. Lo cual me ha evitado la terrible vergüenza de tener que pedirle otro ejemplar a Pablo, por despistao.

En fin, fue un día completo, eso es cierto. No faltaron tampoco los clientes freaks o despistados con títulos enormemente divertidos, como por ejemplo “Las Once Pajas” (la chica confesó después haberse muerto de vergüenza al pedírnoslo y escuchar nuestras carcajadas, pero el libro existe. Y el caso es que no me parece un mal título en absoluto) o “Cojo y tonto” (¿¿¿???) del que aún no he conseguido averiguar nada. Salvo que debe ser muy triste ser cojo y, a la vez, tonto. ¿Verdad?

A última hora se nos puso a llover, jodiéndonos las últimas ventas del día. Desde las siete que nosotros ya íbamos cerrando cajas de los grandes bluffs del día. Por ejemplo, todos los best-seller, que ni por asomo vendieron lo que esperábamos. Claro que… ¿qué esperábamos? La paciencia de la gente tiene un límite, estamos en un misterioso mundo donde ya no hay un solo best-seller, sino una serie best-seller, lo cual es agotador y caro, demasiados Larsson, demasiados Moccia, todos con la misma portada, todo el rato lo mismo, joder, la gente empieza a necesitar un poco de aire. Incluso el nuevo Dan Brown ha sido más chusquero de lo que muchos suponíamos, calculo que por ser, una vez más, lo mismo de siempre. Yo sólo me he leído la última página y doy fe de que acaba como TODOS sus otros libros. En fin, bueno para los escritores, porque así las ventas se reparten entre muchos. Para nosotros, sencillamente son cajas y cajas de mierda que precintar de nuevo a última hora de la tarde. Pero para entonces había cuatro mexicanos haciendo bailes extraños con un cd de Michael Jackson ahí cerca, y ya se hacía más entretenido todo. Incluso los gritos de la gitana que vendía rosas al lado: ella era quien en realidad nos marcaba el ritmo de empaquetado. Contra más bajaban las rosas, menos rato de tortura quedaba.

Luego, el técnico cortó la corriente para empezar a desmontar la parada por el final. Pero no se le ocurrió que de esta forma desconectaba mis jodidas cajas registradoras, y yo tampoco estaba muy atento (y eso que era mi obligación) , y al final… bueno, en fin, ahí tengo dos cajas que en realidad no sé cuánto dinero han hecho porque la tira de papel pone 0,00 euros.

 

Un Sant Jordi diferente. Peor en muchos aspectos (peor venta, menos emoción, más tensión), mejor en otros (muchos amigos firmando y trayendo sus novelas) e igualmente agotador. Cuando bajé del coche al llegar a casa, apenas podía moverme.

Pero claro, cada año soy más viejo!

 

¿Qué ocurrirá el que viene? ¿Seguiremos aún aquí?

 

A cuidarse, amigos!

 

PD: He empezado El Libro Sin Nombre. Confieso que me parece tan mala que hasta he parado. Era demasiado grotesco. El otro día un visitante del blog se cabreó conmigo porque a él le parecía una mierda, y yo pensaba: “joer tronco, tampoco es pa ponerse así”, pero macho… ya no sé qué decirte. Me he acostumbrado, e incluso le he cogido el gusto a leer novelillas malas, pero ésta es un despropósito. Las primeras tres páginas parece que las haya escrito, como sugería el Visitante Enfadado, un crío de catorce años con soltura para escribir, machacado por la cerveza después de ver Desperado o El Mariachi o alguna de éstas. Qué jodido!! En fin, creo que volveré a ponerme con ella.

 

Aquí llega Kid Bourbon

 

Hola amigos. Se han dado muchas circunstancias en mi vida que han retrasado la aparición de un nuevo post... entre ellas el hecho de que me han trasladado a otra librería!! El cambio es a mejor, ya que ahora estoy en el centro de Barcelona en una librería enorme, y ya sabéis lo que eso significa: el triple de novedades... y por tanto, el triple de mierda que llega cada día. El hecho de que trabaje con mucho más personal también eleva las probabilidades de localización de "literatura jodida". Y cuando ya estaba deprimiéndome por todo lo que tengo que montar antes de Sant Jordi, mi amigo y compañero JM me ha iluminado este día gris presentándome una novedad que se me había pasado por alto.

 

La cosa en cuestión se llama El Libro Sin Nombre y la edita... por supuesto... EDICIONES B.

 

Porque hay cosas que NUNCA cambian.

 

No voy a hablar de la edición descuidada en rústica de baratillo, ni de la portada (que, visto lo demás, no está mal). Sólo haré hincapié en tres aspectos que me han robado el corazón y que me hacen declarar, sin rubor alguno, que El Libro Sin Nombre es LA MEJOR Y MÁS ATREVIDA APUESTA DE SANT JORDI DEL 2010.

 

El gancho comercial de este libro tiene tres fases que atacan la conciencia del librero/lector hasta encandilarlo sin remedio.

 

FASE 1: SINOPSIS ATERRADORA

 

Os la transcribo tal cual y luego comentamos:

 

"HAGAS LO QUE HAGAS NO LEAS ESTE LIBRO

 

Querido lector,

Durante siglos una librería perdida en el mundo ha escondido un secreto. En sus estantes hay un misterioso libro sin nombre ni autor. Quien lo lee... acaba muerto. ¡Solo las almas puras pueden ver las páginas de este libro!

 

Ahora es tu turno. Cada página que pases, cada capitulo que leas, te acercara al final. Vendrá la oscuridad, y con ella grandes males. Pero tranquilo, no estás solo. La amnésica y sexy Jessica, el boxeador Rodeo Rex, el criminal Santino, dos monjes expertos en artes marciales, un asesino vestido de Elvis Presley, un policía, un investigador y muchos delincuentes te acompañaran por las violentas calles de Santa Mondega. Pronto, un eclipse solar sumirá a la ciudad en la oscuridad mas absoluta... Dicen que Kid Bourbon ha vuelto y que busca una misteriosa piedra."

 

 

Aquí hemos comentado sinopsis geniales, pero yo creo que está se lleva la palma. Para empezar, en ese “NO LEAS ESTE LIBRO” se agradece la fina ironía del redactor, que, en un genial juego de palabras, no sólo escribe algo con gancho comercial sino que nos advierte, sin que el editor lo note, de que posiblemente el libro sea una mierda del tamaño de Indochina.

Y ahora, una concatenación de locuras:

1) "Durante siglos una librería" --> No conozco muchas librerías que lleven SIGLOS en el negocio de la venta de libros. Aunque es posible que el FNAC lo fundara Carlomagno.

2) "en sus estantes hay un libro sin nombre ni autor" --> Esto resulta especialmente cómico para los libreros. Primero, porque no sabríamos dónde coño colocarlo, claro. Segundo, porque una vez colocado, jamás sabríamos cómo volver a encontrarlo. Y tercero, porque con la cantidad de gente que al cabo del día nos suele decir "busco un libro pero no tengo ni el título ni el autor", estaríamos hablando de un best-seller mas jodido que la Sombra del Viento!!!!

3) "Quien lo lee... acaba muerto" --> Una vez más, la clásica amenaza de nivel en una sinopsis, colocada para acojonarte, como ya pasaba en la sinopsis de la Décima Clave (sinopsis bienaventurada, puesto que gracias a ella pude conocer a la autora -de la novela, no de la sinopsis, ojo- Antonia J Corrales, cuyo nuevo libro tendré el placer de presentar el próximo 16 de Abril en mi ahora ex-librería)

 

4) Después de algunas frases más con exclamaciones, en plan, "¡qué flipe!" y con un tono muy inquietante y misterioso, llega mi parte favorita de la sinopsis: un catálogo de personajes absurdos, rollo "mira que personajes más originales he creado". Por ejemplo, una muchacha sexy y amnésica (combinación oportunísima, por cierto. Todo eso que te ahorras en rohipnol), un boxeador con nombre de plato de restaurante mexicano, o unos monjes karatekas que supongo se habrán escapado de Trece Runas. A mí este catálogo de despropósitos me mola la hostia. Es como los chistes de "hay un francés, un italiano y un español..." pero con personajes sórdidos. Podríamos usarlo como pasatiempo: crea la sarta de personajes más absurda que se te ocurra. Por ejemplo: "en esta trepidante novela encontrarás carismáticos personajes como una stripper manca, una monja cocainómana, un mediador de la ONU con afición a la zoofilia y un capitán de la marina mercante llamado Nemo"

 

5) Coincidiréis conmigo en que Santa Mondega es uno de los mejores nombres de lugar ficticio que habéis oído en vuestra vida.

 

6) De repente, sin previo aviso, nos sueltan lo del eclipse solar, que nos quedamos diciendo “¿y qué tiene de especial un eclipse?”…

 

7) Y para seguir jugando al desconcierto, lo rematan con que el protagonista busca una misteriosa piedra.

 

8) Vamos, que el que escribió esto ni se ha acercado a la novela: le explicaron cuatro cosas sobre el argumento una noche de mucho THC y al día siguiente recopiló y unió, mediante comas y conjunciones, todas esas ideas en esta delirante sinopsis. Pero lo mejor de todo es…

 

9) …el nombre del protagonista!!! KID BOURBON!!!!! Jamás me perdonaré no haber inventado un personaje llamado Kid Bourbon. Joder, si algún día tengo un hijo le voy a llamar KID BOURBON.

 

 

FASE 2: EL ANONIMATO COMO SISTEMA PUBLICITARIO

 

Por lo que he leído, la gracia del libro viene de su anonimato real. Es decir, que si hemos de creernos lo que cuentan prensa y editorial, el libro de marras se publicó anónimamente en Internet hace unos tres o cuatro años y tuvo bastante éxito en Gran Bretaña y otros lares.

Como la idea del anonimato mola y vende, el mismo autor lo recalca en la primera página, con esta preciosa “intro”:

 

Del mismo autor: durante siglos, se han publicado muchos libros bajo el seudónimo "Anónimo". Sería imposible, además de trivial, publicar una lista.

 

A lo que yo añado: sería trivial, además de estúpido, añadir un comentario así en un prólogo y esperar que alguien te tome en serio.

 

A menos que ese alguien sea un editor de Ediciones B. Impagables las declaraciones de la editora que podéis ver aquí.

 

O sea, que han firmado un contrato con un tío al que no han visto nunca, que tiene los cojones de hacerse llamar Kid Bourbon. Sí sí, esto no es un trozo de la trama. El escritor de la novela firma sus contratos editoriales como ¡¡KID BOURBON!!

 

FASE 3: PROMOCIONANDO EL LIBRO

 

Reconozcámoslo: el mundo de hoy en día es un coñazo. Todo intenta ser eufemismo y corrección política, hablar claramente de algo puede convertirse en una ofensa gravísima para algún colectivo de mierda, y quien quiera que haga o diga algo en público debe andarse con mil ojos (excepto en programas como Sálvame. Que ahora sería muy fácil criticarlo, pero quizá cabría preguntarse si programas como ese no serán una respuesta desesperada a esta corrección encorsetada que nos rodea).

Por eso yo tengo que sacarme el sombrero ante una editorial que no solo promociona un libro cuyo protagonista se llama… ¡¡KID BOURBON!! sino que como regalo para los que han tenido el placer de agenciarse una de las galeradas promocionales no venía ni un punto de libro ni una cartita emocionada de la editora, sino… ¡un botellín de bourbon! Con dos cojones. Ya se sabe: consuma con moderación. Si bebes no conduzcas. Retirados todos los anuncios de alcohol en la carretera. Tasas de alcoholemia por las nubes, multas estratosféricas. Y aquí llega Ediciones B como un rayo de sol entre onerosas nubes regalando una botellita de bourbon para que los borrachines simpáticos que todos los libreros somos o queremos ser puedan encontrar solaz en su arduo trabajo diario. Ay, cojones, qué queréis que os diga. Tengo que reconocer que, posiblemente, Ediciones B sea una de las peores editoriales que conozco, no tanto por la calidad (nula) de su fondo sino por lo que fueron en su día, y ya han dejado de ser. Pero tienen una vidilla, un desparpajo y una alegría cándida en su forma de promocionar, e incluso de joder las cosas, que hacen que me encariñe con ellos. Así que con vuestro permiso, voy a tomarme un traguito de bourbon antes de irme a la cama a empezar el Libro sin Nombre. Dentro de unos días, en cuanto tenga tiempo, os explico que tal ha ido la experiencia.

 

 

La Flor del Diablo: una nueva apuesta de ViaMagna

Hola amigos! Hace ya tiempo que he llegado a la conclusión de que este blog es mejor dejarlo correr a su aire y nunca forzar un artículo. Primero porque estoy cansado de empezar mierdas de posts que nunca cuelgo porque son… pues eso, una mierda que escribo por obligación. Y segundo porque el Torcimiento Literario tiene su propio ritmo y su propio pulso. Lo cual explica que actualice este sitio por tercera vez en pocas semanas: me llega cada cagada a la librería!!

 

Más que centrarnos en una sinopsis, hoy quiero hacer un Análisis Externo Completo de una novela que llegó hoy y que me tiene fascinado. Y como siempre, aviso para navegantes y trolls varios: no me he leído el maldito libro. Ni creo que lo haga. No necesito que vengas a decirme que soy un gilipollas porque “critico sin saber”. Eso ya lo sé.

Y ahora, al turrón:

 

La novela en cuestión se llama “La Flor del Diablo”, título que no está mal.

La portada es guapa, de colores sobrios, con una flor en el centro rodeada de llamas, un pentáculo, muy siniestro todo, de puta madre.

Entonces miras el logo de la editorial y compruebas con horror que es de… ¡¡VíaMagna!!

 

“Ya vamos mal” es lo primero que he pensado. Y no me equivocaba. Pero es que apostar por ViaMagna es apostar a caballo ganador.

 

El autor de la novela en cuestión se llama JÖRG KASTNER. ¿Tú lo conoces? Yo tampoco. Y el editor tampoco. Así que para darle vidilla a un nombre que, salvo por sus aires de caporal nazi, no tiene nada de especial, han puesto debajo EL DAN BROWN ALEMÁN.

Y pienso: ¡qué terrible debe ser un Dan Brown alemán! Si a lo monótono de los esquemas danbrownianos se le suma el cabezacuadradismo germano, la literatura resultante puede ser como una fotocopia repetida hasta el infinito…. La misma novela publicada uuuna y otra vez con diferentes formatos y títulos, pero diciendo siempre lo mismo… vamos, como Alfaguara con Pérez Reverte…

 

La foto del autor me gusta: tiene entraditas y una mirada soñolienta y perdida en el vacío, y sobretodo un hermoso BIGOTE estilo “Cuéntame” que ya anuncia tramas espeluznantes y vuelcos argumentales de tres pares de cojones.

Entonces llega la biografía del autor y notas la elegante mano de ViaMagna en cada frase. Transcribo:

 

“Nació en 1962 en Weserbergland, Alemania. En 1993, culminó sus estudios legales al aprobar el segundo examen estatal para actuar como juez, fiscal de la nación o abogado. Pero su anhelo por escribir y sus primeros libros publicados lo animaron a transitar el camino de la literatura. La investigación del material y sus fuentes es similar al estudio de la historia que, en retrospectiva, bien la hubiera disfrutado más que el derecho. Es por eso que en sus libros no se limita a una edad o incluso a un siglo en particular.”

 

Bueno, analicemos esto, que tiene tela.

 

1)       Sería mejor que no me hubieran dado esas fechas. Primero porque me importan un carajo, y segundo, porque si terminó la carrera con 31 añazos… seguro que un coco no es! Aunque a lo mejor era tuno…

2)       Jamás hubiera pensado que una biografía de una novelita me diera tanta información sobre el sistema académico-judicial alemán. No lo hubiera pensado porque, básicamente, no tiene ningún sentido.

3)       La frase de la “retrospectiva histórica” esa me gusta, es bonita, aunque en realidad no creo entenderla del todo. Pero la sensación que me deja es como si el redactor de ViaMagna le estuviera diciendo al bueno de Jörg que ha malgastado su juventud estudiando derecho… con lo bien que se lo habría pasado estudiando Historia!!

4)       Paraos a pensarlo: ¿no sería muy jodido que un redactor de una editorial extranjera viniera a decirte que has malgastado diez años de tu vida estudiando una mierda de carrera? Yo me cambiaba de editorial.

5)       Lo mejor, la conclusión final, que no tiene nada que ver con lo que se ha dicho antes. Es como si dijeras: Johnny Malone estudió Química en Pensilvania y los jueves se rasca los sobacos, y por eso sus thrillers abarcan toda la escala del crimen organizado. O sea, como si no dijeras nada.

 

Por supuesto, ante tamaña biografía, yo necesitaba saber de qué iba el libro. Y leí la sinopsis:

 

            Ámsterdam 1671. En los últimos años, los Países Bajos habían sufrido una auténtica fiebre, comparable a la del oro, la “tulipomanía”. Todo el mundo vendía sus posesiones para invertir en bulbos, el negocio más rápido y próspero que se había visto nunca. La burbuja fue creciendo y convirtiéndose en una enorme especulación financiera, que acabó en crisis económica. Muchos se arruinaron. El tulipán cayó en desgracia, el gobierno controló el comercio a partir de entonces y los ciudadanos juraron que una flor no les llevaría al borde del desastre nunca más.

            Años después, los “Admiradores del Tulipán”, una exclusiva sociedad, sigue reuniéndose en una taberna de Ámsterdam. Cuando uno de sus ilustres miembros, un acaudalado banquero, regresa de noche a su casa, una mujer desconocida lo acuchilla brutalmente. En la ciudad empiezan los rumores. Se trata de la segunda víctima que sujeta unos extraños pétalos en la mano. El inspector Jeremías Katoen dirige la investigación y, tanto los amantes fanáticos de los tulipanes como sus no menos fanáticos detractores, le conducen tras la pista de un ejemplar extremadamente raro y peligroso, robado otrora en el Imperio Otomano. Ahora el enigmático Tulipán del Diablo parece haber caído en mano de traidores a la nación.

            Una trepidante intriga policíaca que nos irá mostrando un Ámsterdam fascinante en una época misteriosa y llena de suspense.”

 

            Lo primero que uno piensa es que alguien ha estado fumando muchísimo crack. Porque, no me jodas, vale que empiezan a no quedar temas con los que argumentar una trama de thriller, pero coño, la tulipomanía… LA TULIPOMANÍA!!!! Es como si escribieras una novela sobre, yo qué sé, la “Phoskitomanía”.

            Lo segundo es el evidente afán editorial por acercar la trama al lector trazando paralelismos con el mundo de hoy, y más en concreto con la crisis. Que dices: qué guay que tenga que comerme la crisis hasta cuando intento desconectar con una novela, pero en fin…

            Por otro lado, cualquiera diría que esta novela está ambientada en España, ¿eh? Fíjate, si cambias “tulipomanía” por “chalecitomanía”, ya tienes nacionalizada la trama. Y la actitud de los neerlandeses estos es igual que la nuestra: en vez de asumir su culpa por ser unos especuladores de mierda, le echan la culpa a los pobres tulipanes, que solo se limitan a hacer la fotosíntesis. Como aquí, que culpamos a los gobiernos… que por cierto, también se dedican a hacer, básicamente, la fotosíntesis. Joder, los paralelismos no tienen fin!! A ver si esta novela va a ser mejor de lo que me pensaba y todo… Bueno, sigo.

            Tengo que reconocer una cosa: he leído nombres absurdos para una secta secreta de un thriller… pero “Los Admiradores del Tulipán” posiblemente sea el más estúpido. Quiero decir, no puedes formar parte de una secta que se llama Los Admiradores del Tulipán y pretender que te tomen en serio. ¿Qué será lo siguiente? ¿Los Contempladores de Margaritas? ¿Los Fans del Cocotero? Joder, más que una secta parece un grupo del Facebook ese de los cojones.

            Y ya el remate final viene con la intriguilla esa del Tulipán del Diablo. Un ejemplar raro y peligrosísimo en manos de un traidor a la patria… ¿por qué es tan peligroso? Quizá es que si se lo pone en la solapa el embajador de Paises Bajos, tira un chorrito de agua cual floripondio de payaso de circo. Imagina la de guerras que puedes provocar echándole agua en la cara al primer ministro turco con tu tulipán diabólico. ¿De verdad soy el único al que todo esto le parece demencial?

 

            En fin, que Jörg Kastner se ha ganado mi admiración por los siglos de los siglos (ViaMagna ya la tenía ganada desde hace mucho), sobretodo por lo irónico de la dedicatoria de su libro. Porque, considerando que toda la trama gira entorno a lo malévolos y portadores de desgracias que son los tulipanes, dedicarle el libro a tu novia diciendo: “Para Corinna. Para ti han de llover un millar de tulipanes” me parece tan jodido como echarle una maldición gitana.

            Admiro a estos alemanes.

 

            A cuidarse amigos!!

 

Un alibro que me ha allamado la tención

Hola amigos. Hoy no hay artículo largo que estoy de inventarios y además muy desmoralizado y deprimido y pensando en echar un currículum en un banco, o una pizzeria, o enrolarme en la marina mercante. Pero es que me ha llegado un libro de unas de mis editoriales favoritas y no podía dejar de compartirlo con vosotros. Se trata de la edición en bolsillo de una novela de Peter Berling llamada "La noche de iesi" (lo pongo en minúscula, pa que nadie confunda la primera "i" con una "ele").

Dejando de lado lo desafortunado del título en castellano (mismamente podría tratarse de las vivencias de una julandrona de discoteca de polígono) lo que me ha llamado la atención ha sido la pequeña biografía de Peter Berling en la solapa del librito. Biografía en la que leemos esto:

"Peter Berling es conocido por ser autor de la apentalogía Los Hijos del Grial".

Primero me he reído a carcajadas.

Luego me he dicho: tú te ríes, pero lo mismo es una voz culta para decir "pentalogía"...

...así que lo he buscado en el diccionario de la RAE...

...pero no aparece.

Lo cual explica el título de este post.

Por cierto, ¿sabéis qué editorial es?

Claro. Ediciones B.

Hasta pronto amigos!

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

Estas Navidades... regala SUSAETA!!!

 

Hola amigos! El otro día andaba yo dubitativo por mi librería. Me miraba un par de títulos infames que me han llegado, preguntándome si la cosa daría para un post de final de año… y ya empezaba a temerme otra larga temporada sin actualizar cuando de repente apareció ante mi el que posiblemente sea el Libro Más Feo editado este moribundo 2009.

Es uno de esos “busca-busca” (así los llamamos en mi tierra) del palo “¿Dónde está Wally?”, que tanto gustan a los niños. Solo que, si habitualmente estos libros buscan potenciar el ingenio del chaval que se remira las páginas, el título del que os hablo lo que pretende más bien es provocar locura y demencia en las tiernas mentes de los infantes que tengan la mala, malísima suerte, de que se lo regalen sus padres para Reyes.

Porque sí: todavía hay padres que regalan libros a sus hijos.

El problema es que entre estos, siempre hay alguno reticente y desconfiado, que cree que eso de gastarse dinero en libros es una anormalidad y que lo que los críos necesitan desde los cinco años es una Wii. Claro, ante la guerra de precios, siempre gana la consola. Y entonces, esos padres van y compran el libro más barato que encuentren.

Que generalmente, es de SUSAETA.

Nunca antes he hablado aquí de esta editorial no porque no lo merezca, (que lo merece incluso mucho más que otras a las que vilipendiamos tranquilamente en este blog), sino porque suelo centrarme en lo que es mi “especialidad”, que es la narrativa de adultos. Pero todos los que amamos la chunguez literaria hemos de sacarnos el sombrero ante el trabajo diario de los muchachos de Susaeta.

 

Susaeta es la típica editorial que tiene más años que la imprenta y que sobrevive gracias al nombre. Y se caracteriza por editar cualquier cosa que les cae entre manos y venderlo a precios de tienda de los chinos.

Y la verdad es que el acabado final de sus productos es de tienda de los chinos.

A veces estás por la sección de librería infantil y coges un libro de pop-up sobre, digamos, piratas, y dices: ostia, está guapo. Tiene solapitas, sobres interiores, las ilustraciones están curradas. Y entonces miras a ver qué editorial es, y ves SUSAETA y te dices: parece que están mejorando.

Pero sólo es un espejismo: a la que buscas un poco más en las cubetas de novedades por colocar, siempre acaba saliendo una nueva MIERDA. Que puede ser desde un cuadernillo para pintar que en su portada tiene una imitación cutre de alguna princesa Disney o del Pato Donald (tal que si lo compráramos… de nuevo… en una tienda de los chinos) a lo que os traigo hoy.

 

El libro en cuestión se llama “BUSCA – Magos y Seres Mitológicos” (en catalán, és a dir, Mags i Èssers Mitològics). La portada era demasiado grande como para poder escanearla y colgarla aquí entera, así que os la tendré que describir. Será fácil: digamos que es una portada muy acertada que glosa de forma brillante las mejores cualidades de esta editorial. Esto es:

1)       SENTIDO DE LA PERSPECTIVA INEXISTENTE

2)       DIBUJOS FEOS Y MAL HECHOS.

3)       USO MASIVO Y TOTALMENTE ALEATORIO DEL PHOTOSHOP.

4)       GRAVES LAGUNAS EN ANATOMÍA HUMANA

5)       HORROR VACUII

 

Y quien dice portada, dice el libro entero. Veámoslo:

 

1)       SENTIDO DE LA PERSPECTIVA INEXISTENTE

 

Lo primero que nota uno al mirar la portada es que algo está mal. Algo está muy mal y no acabas de saber qué es. Y al final resulta que no lo veías porque era TAN EVIDENTE que ni lo creías posible. Y es que no hay perspectiva alguna. O mejor dicho: hay una perspectiva, pero está totalmente jodida. Así las cosas, tenemos como figura principal una especie de mago Merlín muy mal dibujado que mira con cara de mala hostia un caldero del que sale… ¡un Dragón! Y no es una cría de dragón: es un supuesto dragón muy fiero, solo que tiene el tamaño de un perro mediano. Sabemos que es fiero porque el muy hijoputa le escupe fuego a un ent-imitación que quiere parecerse a los del Señor de los Anillos pero sin tener que pagar derechos de autor. Alrededor de estas tres figuras se despliega entonces un abanico de personajes colocados de forma aleatoria sobre un escenario pobrísimo. Y aquí es donde empieza la orgía de la perspectiva. Las figuras no guardan ninguna relación de tamaño: las de atrás pueden ser mucho más grandes y las de “delante” enanísimas. O pueden estar exactamente a la misma altura y no guardar relación de tamaño. O sea, no es que les cueste trabajar con tres dimensiones espaciales: es que ellos trabajan con miles de dimensiones espaciales al mismo tiempo.

 

 

2)       DIBUJOS FEOS Y MAL HECHOS

 

Aparte de sus erratas de tamaño y posición, la composición gráfica del libro es un amasijo de arte psicodélico y demencial que combina las texturas de la peor forma posible. Por ejemplo, un centauro dibujado a mano de forma cutrísima que en la mano lleva una pata de cerdo para jalar que NO está dibujada, sino que es una fotografía de una pierna cruda de cerdo de verdad. Reducida hasta ajustarse al puño del centauro. Pa cagarse. A lo mejor es que así se ahorraban el tener que dibujarla. Esto va directamente ligado con el punto 3, donde veréis las imágenes.

 

3)       USO MASIVO DEL PHOTOSHOP

 

Si por algo destacan los “Busca-Busca” de Susaeta es por el uso indiscriminado del Photoshop, sin rubor ni delicadeza. Ni sentido alguno. Como si les hubieran encargado el libro el día antes y hubieran vertido imágenes a lo loco sin mirar siquiera cómo quedaban.

Como el libro iba de seres mitológicos, decidieron escoger criaturas inolvidables como el Leviatán (que aquí es una especie de culebra de treinta metros que devora barcos) o el lobo Fenrir (que parece que esté electrocutándose). Y como el libro también iba de Magos, pero sólo tenían al mago Merlín… pues para acabar el libro ponen a Houdini y ale, a tomar por culo. Era un mago también, ¿no?

Pero claro, las criaturas de relleno del libro también debían ser mitológicas. Y puestos a hacerlo bien… ¿por qué no reivindicar a aquellas criaturas sobrenaturales que la historia tan injustamente ha hecho caer en el olvido? Señoras y señores, con ustedes, los olvidados del Panteón mitológico:

EL ERIZOGATO:

¿Es un jilguero? ¿Es un murciélago? ¡No! Es el JILGUERIÉLAGO:

 

EL PERROPAPAGAYO:

EL ZORROCONEJO:

EL CABRALLO:

¡Viva el sexo interracial!

 

EL AGUILOPATO:

Buscando a su próxima presa desde las alturas…

 

EL GORRINOCIERVO:

Nótese el niño que parece que le introduzca el puño por el culo en un despiadado acto de fist-fucking zoofílico.

 

LA ARDILLAPOLLO:

 

EL LOROPOLLO:

A destacar los pies de un niño volador que aparecen por detrás del Loropollo como muestra de lo explicado en los puntos 1 y 2.

 

Y para terminar, mis dos favoritos:

EL PATOJIRAFA:

EL GATOMONO:

¡Qué sutilidad en la combinación de texturas!, ¡qué disimulado el montaje! Un fake bien hecho que nos hace soñar con tiempos mejores y más bellos en los que criaturas como el Gatomono o el Gorrinociervo peleaban contra Quimeras, Esfinges y Mantícoras por el control de las llanuras de Persia…

No nos riamos de estas mezclas. Plinio el Viejo hizo en su día lo mismo que Susaeta en este libro y ahora se le considera un clásico y es lectura obligatoria en la universidad.

 

4)       GRAVES LAGUNAS EN ANATOMÍA HUMANA

Otra de las características de las ilustraciones de Susaeta es que, al final, siempre aparece algún ser humano contrahecho. Lo cual es de aplaudir. Porque hay que ser tolerante con todo el mundo. Digámoslo bien alto: ¡¡¡la gente con las extremidades al revés también tiene derechos!!!:

Posiblemente la cara de culo que lleva Teseo en esta ilustración se deba al imposible ángulo que forma su maltrecho codo al agarrar la pared. O quizá será por el hecho de que una gallina (¿?) le ataque en medio del Laberinto del Minotauro.

Otro ejemplo lo tenemos en el capítulo de Quetzalcoatl (al que dibujan con el mismo cuerpo de culebra que el Leviatán, pero le hacen flotar en el aire con unas plumas en la cabeza) donde vemos lo siguiente:

Por mucho que mire la imagen aún no tengo claro lo que estoy viendo. Puede ser:

1)       Un indígena haciéndole una mamada a un guepardo.

2)       Un indígena inflando un globito con forma de guepardo.

3)       Un soplapollas.

Y a destacar:

a) La textura del fondo en contraposición con el guepardo dibujado y la fotografía de un mexicano bigotudo de perfil.

b) El antebrazo derecho, que debe ser de goma por cómo se dobla…

c) El brazo izquierdo, que es mucho más largo.

d) El brazo izquierdo, que está al revés.

e) El brazo izquierdo, que lleva un reloj Casio.

 

5)       HORROR VACUII

Se juntan aquí el hambre y las ganas de comer. Por un lado, los que amamos a Susaeta ya conocemos su pasión por el relleno inútil en cualquier dibujo. En esta editorial son como miniaturistas medievales, temerosos de que quede un solo espacio en blanco y sin rellenar, y si lo que ponen ahí no tiene ningún sentido, da igual. Al menos ya está lleno.

Claro, si lo que estamos editando es un busca-busca… pues joder, ¡si es que es la excusa perfecta! “Uy, aquí voy a tener que rellenar que si no es muy fácil pa los críos…”

Y así, queridos amigos, encontramos cosas como…

1) Un Kalashnikov ruso en un castillo medieval (la excusa es “busca armas que no son de este periodo”)

2) Cientos de gallinas en el laberinto del minotauro.

3) Un toro en el laberinto del minotauro. No. Paraos a pensarlo. El laberinto del MINOTAURO. Es un jodido bicho mitológico. ¿Qué cojones hace ahí escondido un toro de Osborne? ¿Qué era? ¿Su perro?

4) Enanos noruegos que han ido cogiendo de Internet, con diferente trazo, dibujo e incluso definición y pixelazo, echados sobre el fondo como si los hubieran escupido ahí y que parecen enanos… o duendes… o trasgos… u orcos… o teletubbies…

 

Pero lo que realmente caracteriza esta especialidad de Susaeta es el: CORTA-PEGA-INVIERTE. Coges una imagen, la pones, la vuelves a copiar, le das la vuelta, y la vuelves a poner en otro lado. Como la pierna de cerdo (que antes comentábamos) que lleva un centauro… que luego sale repetida tres o cuatro veces en la misma página.

O como… tachán tachán…

EL ZORROCONEJO. Que, acompañado de su amigo, el AGUILOPATO, han decidido abandonar el primer capítulo del libro para explorar el resto del mundo.

En fin amigos. Ya veis que la chunguez no tiene límites. Y gracias a ello, nuestra diversión tampoco.

Sólo por eso vale la pena comprarse el libro. Os animo a todos a que colaboréis estas Navidades regalándole este libro a vuestros hijos, sobrinos o parientes cercanos. Así ellos serán felices. Coño, todo el mundo será feliz. Los Reyes Magos siempre quisieron llevar en su camello un libro de Susaeta para el niño Jesús.

Que ahora que lo pienso… ¿a que el mundo sería hoy un lugar muy diferente si a Jesucristo le hubieran regalado de niño un libro de Susaeta?

Os dejo con este pensamiento navideño.

Y por supuesto, deseandoos (ya que dudo que nos veamos antes del 2010) un feliz colofón para este año y, sobretodo, que el que viene, sea mejor o peor, os traiga todas las risas que os han faltado.

A cuidarse amigos!

 

El peligro de presentar sin saber lo que estás presentando (o cómo el deseo de activar tu librería te puede llevar a darle cancha a un gilipollas)

 

Hola amigos, ya volvemos a estar por aquí. No es que hubiera pasado nada grave, pero la campaña de texto se había alargado hasta extremos desesperantes y aunque empecé un par de artículos, ninguno de ellos tenía la más mínima gracia.

De hecho, todo lo que escribía sobre la campaña, si algo tenía era irritación y mala hostia. Y si algo NO quiero incluir en este blog es, precisamente, la indignación, el mal humor, y las quejas perpetuas. Porque para eso, ya está el mundo lleno de clientes, e Internet, de blogs literarios culturetas.

Así que no escribía nada porque no tenía nada que decir, pero joder, la semana pasada me ocurrió algo que tengo que explicaros.

Veréis, los genios del marketing que tengo por jefes llevan meses apretándome las tuercas para que monte presentaciones de libros. Y yo sería el primer interesado (de hecho, hay un par de visitantes de este blog con los que tengo pendiente una presentación) si no fuera porque no me fío de la respuesta de mi librería. Está ubicada en una calle secundaria, sin salida, y para más jolgorio, delante de un parking de cinco plantas polvoriento y asqueroso. Aún así, incomprensiblemente, va entrando gente, cada vez más, muchas veces incluso hacemos el presupuesto, y las presentaciones que hemos ido montando han funcionado. Todas de no-ficción, por supuesto, porque La Cocina del Bacalao o un cuento infantil sobre la dislexia atrae a mucho más público que no una novela. Le pese a quien le pese.

En fin, que en esas andábamos cuando se nos presentó en la tienda un tipo de mediana edad, bien vestido, con un libro bajo el brazo. El libro era el Estado Perfecto (solo está publicado –por suerte- en catalán, y me ahorraré el nombre del autor. Buscadlo por ahí. Me lo ahorro no tanto por respeto, sino porque es el clásico personaje que se busca en el google a ver si alguien habla de él y de su libro… y aunque me importa un carajo si se ofende, no quiero perjudicar a mi librería). En sí, el pobre tipo sólo quería que se lo expusiéramos bien, a ver si se vendía, pero a nosotros, en plena vorágine monta-presentaciones, no se nos ocurrió otra que ofrecerle organizar una presentación. Y a partir de aquí, todo fue una cronología de despropósitos que enumero a continuación. En sí, lo que vais a ver ahora es un curso práctico de “Por qué no se puede montar una presentación de un libro que no conoces de nada”:

 

1)                           El autor se puso contento. Normal. Luego me enteré que había pasado por unas treinta librerías y en todas le habían dado largas.

2)                           Fijamos la fecha para al cabo de un mes y medio.

3)                           En ese mes y medio, cruzamos la friolera de casi treinta mails. Lo cual os parecerá poco, pero para concretar día y hora, creedme, es         MUCHÍSIMO.

4)                           El departamento de marketing nos hizo cambiar la fecha por motivos de… pues de marketing, supongo. Es decir, que ni ellos lo sabían.

5)                           Una vez cambiada la fecha, hubo que volver a cambiarla, porque el propio departamento de marketing había organizado unos cursos para profesores ese mismo día.

6)                           …Cursos que, por lo demás, no se realizaron debido a la nula asistencia.

7)                           A lo largo de ese tiempo, mis compañeros y yo nos ojeamos el libro. La portada es de rojos y amarillos, hay alguna estrella, y pone en grande EL ESTADO PERFECTO, EL LIBRO QUE CAMBIARÁ EL MUNDO. En la sinopsis decía algo como que el mundo es injusto del copón, que hay que redistribuir la riqueza, etc. Nos pareció lo suficientemente progre como para que nadie nos tocara los cojones, así que LUZ VERDE.

8)                           Entretanto el autor quería saber si estábamos haciendo una buena publicidad de su charla. “Claro”, le dijimos, “somos los primeros interesados, hay carteles, folletos, se ha hecho un mailing…”. A lo que él dijo “no no, esto ha de anunciarse a bombo y platillo, por radio y televisión”.

9)                           Claro, aún nos estamos riendo ahora. Quizá de verdad esperaba que pagáramos un anuncio en Telecinco o algo. Joder, solo por pedirlo, el tío se merecía un anuncio de 5 minutos en la media parte de un Barça-Madrid.

10)                       Cuando le dijimos que si no estaba conforme, podíamos anular la presentación (total, a nadie le importaban ni los carteles ni la pila de libros) se volvió un poco loco, que no hacía falta enfadarse, que el sólo preguntaba, etc.

11)                       Hubo que calmarlo.

12)                       Lo conseguimos.

13)                       Porque, pocos días antes de la presentación nos preguntó si sabíamos el número exacto de asistentes…

14)                       …que digo yo… ¿qué se creía? ¿Que vendíamos entradas? ¿Cómo cojones iba yo a saberlo?

15)                       Lo más grave es que SÍ lo sabía. Casi con total certeza, podía decirle que el número exacto de asistentes que habría en su presentación sería CERO.

16)                       Yo me temía un fracaso enorme. Porque, asumámoslo: el tema era de un interés nulo, y más considerando que la hacíamos un viernes a las siete de la tarde. Así que lié a todos los compañeros de trabajo para que vinieran “de paisano” (práctica que todos los que habéis montado presentaciones conocéis perfectamente). Mi jefa estaba tan angustiada que hasta se quiso traer a sus hijos. Tuve que hacerle entender que traer a dos niños de 6 y 8 años a una presentación sobre la injusta economía mundial era un castigo peor que dejarles sin Reyes Magos.

17)                       Si yo me temía un fracaso, el autor se temía a otro. Porque se trajo a toda su familia. De paisano. Lo juro.

 

Y aquí dejamos la cronología de los días previos y nos situamos en el mismo momento de la presentación, una hora antes.

 

            Trasteando con el libro entre las manos, me dio por leerme fragmentos de las últimas páginas. Caí entonces en un párrafo donde argumentaba, ciertamente indignado, que para un minero de asteroides de Júpiter en el siglo XXIII sería muy difícil sacarle rentabilidad  a su asteroide si las empresas patrocinadoras se quedaban con la plusvalía. Sí. Habéis leído bien.

            Ok, joder, seamos justos. Sí, llegará un día en que el hombre llegará al espacio de forma cotidiana, le sacará rentabilidad, y nos expandiremos de alguna forma. Sí, cuando llegue la verdadera era espacial para el hombre, el sistema económico ya habrá cambiado, porque con el actual no hay manera. Ok, lo que tu quieras. Pero mierda, reconoce que es muy cachondo abrir un libro de sociopolítica y que un pirao te hable de la difícil situación de los mineros de asteroides de Júpiter.

            Bueno, yo ya no sabía qué hacer, si tomarme una tila, volver al tabaco, pero en fin, qué más daba, quedaba una hora, el tipo estaba ahí, al llegar… lo olvidé todo y esperé entonces que NO viniera nadie.

            Cuando, de pronto, dos mujeres mayores maquilladísimas, perfumadísimas, enjoyadas y con abrigos de pieles se presentaron y nos preguntaron por la presentación.

            Y yo pensé: ¿pero qué cojones es esto?

            Luego llegó el hombre. Y los asistentes. Sala medio llena, lo cual era mil veces más de lo que yo esperaba. Y empezó la charla.

 

            En fin, resultó que según este autor, sí, el dinero mundial está muy mal repartido. Debería ser 30% para investigación, un 30% para los trabajadores y un 30% para el empresario.

 

            Los ojos se nos salían de las órbitas. La idea es simplista, amén de nauseabunda, claro, pero encima es que nosotros estamos sensibles con el tema porque estamos sin pagas extras por la crisis, así que…

            Bueno, ya os he dicho que la mitad de los asistentes eran compañeros del curro de paisano ¿verdad? Claro, hubo muchos que no se callaron. Y ante frases como “¿y a usted le parece normal repartir el 30% de la riqueza entre el 90% de la masa social, que son los trabajadores?” él sonreía, se encogía de hombros, y cambiaba de tema con una desfachatez como yo nunca antes había visto.

            Luego soltó otras perlas como que “había que acabar con la salud y la educación públicas”. U otras frases que cito en negrita y que son textuales, literales, exactas:

·         Lo público no es bueno, lo privado es mejor.

·         Nadie que pueda pagar un colegio privado lleva a sus hijos a un colegio público.

·         Yo, si pago para ir al médico, me atienden mejor que si no pago, y eso reconforta y me gusta.

Por sacar algo positivo de la experiencia, os diré que por lo menos se generó debate. Como a posteriori me dijo una de las asistentes que más caña le dio, “no podía dejar que se marchara creyendo que todos los que estábamos en la sala estábamos de acuerdo con sus asquerosas ideas”

 

Aunque sin duda, el momento estelar de la velada se dio cuando en un alarde de ceguera, le pidió al auditorio que nos hiciéramos eco de sus propuestas e ideas, diciendo que “con que mis ideas lleguen a un 3% de la población, ya habremos tenido éxito… pensad que con mucho menos… ¡Hitler llegó al poder! ¡Jajaja!”

 

¡Dios mío!, pensé. ¿Acaso le he organizado una presentación al Adolf Hitler del futuro? ¿Hemos oído esta noche las primeras palabras públicas de un nuevo dictador fascista-capitalista? ¿Es que su libro va a ser el nuevo Mein Kampf? ¡Me llena de angustia el pensar que en los libros de historia del siglo que viene, salga el nombre de mi librería asociado a la primera aparición pública de una abominación política!

“Shame on me”, que dirían los británicos.

 

Al final, el tipo se fue. Y entonces todas las cartas quedaron boca arriba: los compañeros de paisano vinieron con los que estábamos currando para reírnos todos a carcajada limpia del CAGADÓN que habíamos pegado trayendo a este tío, y el resto del auditorio, todos enjoyados y bien vestidos, se fueron CON ÉL, alabándole por su inteligencia, mientras él, satisfecho, decía “he hablado bien, verdad”. Sólo dos personas quedaron indefinidas, como no pertenecientes a ninguno de los dos grupos. Luego, uno de los cajeros me reveló con horror que esos dos habían sido los únicos oyentes auténticos de la presentación. Y le dijeron: “a ver si tenéis cuidado con lo que presentáis, porque vaya elemento…” Nos deshicimos en disculpas, claro, y vale, ha sido una de las cagadas más gordas que he cometido desde que soy librero. Pero lo que nos hemos reído toda esta semana a su costa no ha tenido precio.

Antes de la presentación el autor nos explicaba que había llevado su libro a Planeta para que saliera también en castellano y que le habían mandado al carajo. Lógico. Y eso que en Planeta publica hasta Aznar. Luego me miré bien la editorial que se lo había hecho en catalán y entonces me di cuenta de que era un sello de autoedición. Claro. Si ya lo había dicho él: PAGANDO, TODO ES MEJOR.

 

En fin, puedo reírme porque esta claro que este pobre hombre no llegará a ningún sitio.

Pero ahora ya sabéis, amigos libreros: antes de montar la presentación de un libro, leeros el contenido. No sea que un nazi-capitalista frustrado y loco quiera colaros sus increíbles ideas… y lo consiga, como lo consiguió conmigo.

 

            A cuidarse!!!

 

PD: Huelga decir que cada día me llegan cinco cubetas con novedades de cara a las fiestas Navideñas. Lo cual quiere decir que en breve habrá nuevo post comentando estos lanzamientos. Ya he localizado un thriller y un par de románticas con un aroma que… hmmm…

 

Amar a Morgan

 

Hola amigos. En general, y como digo cada año, la campaña de texto ocupa “esos meses en los que te arrepientes de haberte hecho librero”. El horror y la ira corren de la mano por nuestras venas mientras los proveedores tardan en enviar los paquetes, las editoriales hacen lo que les sale de los huevos, y los clientes te hinchan la cabeza con hermosas frases como “el isbín no coincide” o “pero aunque esté descatalogado, yo quiero encargar la edición del 2003 del libro de matemáticas”.

Afortunadamente, uno es capaz de sacar tiempo para asomar la cabeza por su sección de Narrativa y regocijarse en novedades como la que tenemos hoy.

 

Hablamos de nuestro siempre estimado género romántico y de un libro llamado, como titula el post, AMAR A MORGAN, de Janet Chapman.

Editado por Booket este verano, es el segundo volumen de una saga cuyo nombre ya debería habernos advertido sobre el contenido: “Highlanders en Maine”.

Por supuesto.

Porque, si una escritora es norteamericana y, además, le gustan los Highlanders… ¿para qué hacer una novela ambientada en Escocia cuando te los puedes traer a tu país? Dice el refranero español que “tiran más dos tetas que dos carretas”… ¿no? ¿O acaso no suele irse el hombre a vivir a la tierra de su mujer?

 

En fin, no conozco a la autora, ni sé si el libro está mejor o peor, así que los que entráis aquí con el ceño fruncido, ahorraos los comentarios de “no me gusta que critiques lo que no has leído”. Porque, efectivamente, no lo he leído, y efectivamente, no voy a criticar el libro.

Sólo la sinopsis.

Que reza:

 

Cuando Sadie Quill se encuentra a un hombre increíblemente atractivo tomando el sol desnudo al lado de un lago, no puede resistir la tentación de fotografiarlo. La reacción del extraño es casi animal. En segundos la tiene atrapada contra el suelo y le ha arrebatado la cámara. Sadie se defiende y consigue huir, pero será una huida temporal.

Descubrir la identidad del irresistible salvaje complicará la ya de por sí difícil búsqueda de una legendaria mina de oro, que Sadie lleva a cabo para honrar la memoria de su padre.

El extraño es Morgan McKeage, un guerrero escocés medieval transportado en el espacio y en el tiempo hasta el estado de Maine en la actualidad, un hombre con la fuerza de la naturaleza salvaje latiendo en sus venas... y el poder de liberar el frágil corazón de Sadie.

 

Estaréis sin aliento. Como yo. Pero a veces, tanta genialidad en tan pocas frases puede provocar que nos perdamos los detalles más valiosos. Veamos:

 

1)       Cuando Sadie Quill se encuentra a un hombre increíblemente atractivo tomando el sol desnudo al lado de un lago, no puede resistir la tentación de fotografiarlo. à Marrana!

 

2)       La reacción del extraño es casi animal. En segundos la tiene atrapada contra el suelo y le ha arrebatado la cámara. à ¡Qué crack! ¡Está acostumbrado ya a los paparazzi!

 

3)       Descubrir la identidad del irresistible salvaje complicará la ya de por sí difícil búsqueda de una legendaria mina de oro, (¿?¿?¿?¿?)que Sadie lleva a cabo para honrar la memoria de su padre à Que quede claro que es sólo para honrar la memoria de su padre. El oro no le interesa lo más mínimo.

 

4)       El extraño es Morgan McKeage, un guerrero escocés medieval transportado en el espacio y en el tiempo hasta el estado de Maine en la actualidad à Joder!!!!

 

Dentro del subgénero romántico de “highlanders”, el supragénero “highlanders/vikingos que viajan en el tiempo” está consolidándose como uno de los más exitosos.

Lo cual me parece graciosísimo, porque es como si los escritores ya no se molestaran ni en buscar excusas para sus tramas, mezclan épocas y personajes como y cuando les sale de los cojones. Que me parece bien, ojo. Aunque han viajado ya tantos en el tiempo que no debe quedar ni uno en Escocia. Están todos en Maine tomando el sol desnudos.

Porque esa es otra: ¿por qué coño un highlander que ha viajado en el tiempo y en el espacio se pone a tomar el sol desnudo? ¿Era un pasatiempo habitual en el siglo XIV? ¿Acaso hace tanto calor en Escocia que iban desnudos por la vida y, claro, les pillan así los saltos en el tiempo?

Los quejumbrosos dirán, como siempre, que esto es literatura menor. Que, si vas a entrar en el siempre discutible y fallido tema de los viajes en el tiempo, al menos debes tener la decencia de darle cierta intriga, ciertas actitudes sutiles, palabras arcaicas, gestos que te confundan hasta que en el capítulo ocho descubras que Morgan es un… ¡¡VIAJERO EN EL TIEMPO!! Pero yo agradezco estas sinopsis con la sutilidad de un asesino con motosierra. Porque en estas novelas, es evidente que no se busca la sorpresa de un… ¡¡VIAJERO EN EL TIEMPO!! (con mayúsculas y exclamaciones) sino la sorpresa de un… viajero en el tiempo ¡¡CON UN HABILÍSIMO PENE!! (con mayúsculas y exclamaciones).

¿Para qué nos van a hacer perder el tiempo entonces?

 

Chaupeau para esta sinopsis.

 

Por desgracia, no puedo manifestar la misma admiración por la portada. Con lo bonito que habría sido dibujar un musculoso highlander tomando el sol desnudo, y en cambio el departamento gráfico ha colocado en la portada un paisaje nevado y un tipo con ojos de loco furioso y gorrito estilo Manu Chao que no tiene nada que ver con la sinopsis ni, sospecho, con la misma novela. A menos que los highlanders que toman el sol desnudos lleven gorrito peruano y canten “me gusta marihuana me gustas tú”.

                             

 

En fin, no os achicharréis de calor.

Nos vemos (o no) cuando acabe la campaña de texto.

 

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