Blogia
Literatura Torcida

Trece Runas (al fin cayó el libro)

 

Hola amigos. En principio no pensaba hacer otro repaso novelístico, más que nada porque lo último que he leído no sólo es bueno sino magnífico, y porque mi último hallazgo, Trece Runas, de Michael Peinkofer, estaba resultando mejor de lo que mi malpensada y prejuzgadora mente suponía. Pero ah, el final del libro es tan apoteósico que no he podido evitarlo.

            La sinopsis ya prometía. Imagínate: un thriller ambientado en Escocia, una hermandad secreta que quiere (cómo no) dominar el mundo (o algo por el estilo), Walter Scott, William Wallace… ¿se puede pedir más? Sólo faltaba un Highlander Apasionado por en medio para hacerla perfecta. Y casi sale.

            Podría hacer un repaso de personajes o un esquema por puntos de la trama, como otras veces, pero no me apetece. Prefiero, en cambio, haceros un resumen de los momentos apoteósicos que joden una novela que, por lo demás, habría estado entretenida.

            MOMENTO APOTEÓSICO 1 - Walter Scott como personaje: Ya no es que sea plano. Es que es tan listo, guapo, noble, bondadoso y majo, que te hace sentir una mierda como persona.

            MOMENTO APOTEÓSICO 2 - Quentin se destapa: Quentin es el sobrino bobalicón de Walter Scott. Pero su personaje evoluciona a lo largo de la novela hasta convertirse en alguien tan adorable y útil para el mundo como su tío. La cantidad de frases que se emplean en la novela para que Walter exprese su sorpresa y admiración por cómo mejora Quentin son tantas que más que un tío parece un representante.

            MOMENTO APOTEÓSICO 3 – Lady Mary de Egton: Todas sus apariciones son estelares, porque es incluso mejor que Walter Scott. Es tan buena que ama más a los sirvientes que a los señores. Media novela se la pasa sonriendo y amando a las clases populares. El mejor momento llega cuando abandona la fiesta que su prometido da en su honor en el castillo y se va a las cocinas a una fiesta de los lacayos donde hay verdadera diversión y baila con todos. Yo creo que esa escena la sacó de Titanic, cuando la Winslett se va con el DiCaprio a la fiesta de gaitas de tercera clase.

            MOMENTO APOTEÓSICO 4 – El abad Andrew esconde algo: El Abad Andrew es un monje viejuno que lamenta mucho la muerte del ayudante de Walter Scott, pero que no le puede decir nada más porque hay secretos milenarios que no pueden saberse – dijo Andrew con una mirada misteriosa. Cojones, le lanza tantas miradas misteriosas que parece que quiera que Walter Scott le saque la información a hostias. Tan sagaz que parecía…

            MOMENTO APOTEÓSICO 5 – El malo más rápidamente detectado de la historia: El oficial británico Dellard es malo. Tranquilos, no os he jodido la sorpresa. Lo ves desde su segunda intervención. Porque después de cada escena en que aparece Dellard hablando con Scott, aparece luego una de los sectarios haciendo el gamba en un círculo de piedras reproduciendo íntegramente los contenidos de esa conversación. El autor no quiso pasarse de sutil… y acabó con la sutilidad y elegancia de un asesino con hacha.

            MOMENTO APOTEÓSICO 6 – Mel Gibson es…: Braveheart!!! Sí amigos. ¿Para qué vamos a hacer un thriller histórico basándonos en datos documentados cuando tenemos una maravillosa película de la que coger información? Así las cosas, todo lo que se dice de William Wallace en esta novela está sacado de la peli. Todo lo que es mentira, además. Empezando por las noventa y ocho veces que en el libro se dice que el mote de Wallace en la época era Braveheart. Ha sido aún más cutre que cuando el prota de los 36 Hombres Justos buscaba información fiable en la Wikipedia.

            MOMENTO APOTEÓSICO 7 – Tengo cultura celta: El autor se daba cuenta de que estaba quedando un poco mal en cuanto a bagaje cultural. Su mujer le debió decir: cariño, tu novela empieza a oler a memez, ¡haz algo! Y lo hizo. Cogió un párrafo y metió cinco palabras en cursiva en gaélico, seguidas de su correspondiente explicación, en medio de la narración. El equivalente a una patada literaria en los cojones del lector.

            MOMENTO APOTEÓSICO 8 – Los monjes guerreros: Quizá con vistas a una adaptación cinematográfica dirigida por John Woo, los monjes venerables y ancianos de esta novela en realidad son una especie de ninjas que reparten ostias con unos bastones cada vez que los malos aparecen. Hacen coreografías de lucha y saltan desde los tejados haciendo volteretas. Lo juro. ¿Van Damme en el papel de Abad Andrew?

            MOMENTO APOTEÓSICO 9 – Love is in the air: Desde el principio, sabes que Lady Mary y Quentin se enamorarán y acabarán juntos. Pero claro, pasa toda la novela, y sólo se han visto una vez, estás confuso, te dices: joder, a ver si al final no se liarán. Pero no amigos. Los grandes escritores tienen siempre recursos geniales. Por ejemplo, que Mary y Quentin vuelvan a encontrarse en el último capítulo del libro, apalizados por los malos, Quentin diga que no permitirá que le hagan nada (lo cual incumple) y ella hunda su rostro en el hombro de él y diga, textualmente: Te amo, eres mi héroe. ¡Frase para enmarcar! “Eres mi héroe”. ¿Cuánto hace que ninguno de vosotros había leído esa frase que ya ni usan en las pelis de Disney?

            MOMENTO APOTEÓSICO 10 – Eres el rival más débil: Hay malos malísimos y malos malísimos. Este es de los malos, en el sentido de inútil. Como personaje, es un criajo consentido, cejijunto, estrecho de miras y un borracho de marca mayor. Pero se supone que es la mente maestra detrás de toda la organización. Así les va, claro. Esa escena final la leí ayer en la cama, antes de dormir, y cuando el malo se quita la máscara solté una carcajada y un “no me jodas” que oyeron hasta los vecinos. Jamás un malo había sido tan cutre.

            MOMENTO APOTEÓSICO FINAL – Deus ex Machina: No soy de los que critican a muerte la utilización de un Deus ex Machina para resolver situaciones jodidas. Vale que en general es cutre, pero si se hace con gracia, puede estar hasta bien. Pero que durante toda la novela Walter Scott y su sobrino anden por Escocia poniendo trabas a los sectarios, que los monjes ninjas aparezcan varias veces para aniquilar a los malos, que Mary de Egton demuestre valor y fortaleza… para que al final, en el momento estelar, el malo levante la Espada Rúnica y entonces le caiga un puto rayo que lo deja frito, ah, amigos, ¡eso marca el paso del thriller a la comedia! Sobretodo porque ni siquiera había tormenta, que estaban ahí los sectarios todo locos mirando el eclipse de luna.

            En fin, que la novela se deja leer, y te haría pasar un rato entretenido si no fuera por esas mamarrachadas que al final te hacen arrepentirte de haberte gastado ocho euros. Por suerte para mí, no la compré sino que me la dejaron. Claro que me la dejaron como “muy bien documentada, ya verás”. Ya he visto. No sé si fiarme más. Claro que sobre gustos…

 

            ¡A cuidarse amigos!

 

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

4 comentarios

Eoghan -

Hey, hola María, bienvenida. Si, a mí es que me quedó la misma sensación que a ti. Lástima, porque efectivamente, no es un libro que esté mal... pero bueno, siempre se puede uno reír un ratito.
Encantado de tenerte por aqui.
Un saludo

María -

Bueno, veo que tu crítica tiene ya unos cuantos meses, pero no puedo pasar por alto esto. Leí la novela hace poco, y bueno, no es de las mejores, pero está entretenida. El final si que me dejó un poco indiferente, la verdad es que me esperaba mucho más, y según veía que me quedaban 3 hojas y que aún estaban todos reunidos en el círculo de piedras de los huevos, y la señorita de Egton no había abierto la boca, más tensa me ponía. El final, como ya he dicho, es algo cutre, parece que lo acabó deprisa y corriendo, podía haberlo alargado un poco más...Y bueno, nada más, agradecerte esta crítica, me he reído mucho leyéndola!! Un saludo

McDolmar -

JAJAJAJA joer que bien me caes tío, y mira que generalmente la gente que critica un libro a la ligera no son precisamente santos de mí devoción, pero con el humor que le echas cualquiera se te puede enfadar ;P

Con una de las partes que más me he reido...
MOMENTO APOTEÓSICO 1 - Walter Scott como personaje: Ya no es que sea plano. Es que es tan listo, guapo, noble, bondadoso y majo, que te hace sentir una mierda como persona.

juasssssssssss esto te ha quedado redondo !!!

Salu2
Dolors

ZeTTo -

O.O Documentada (en Braveheart, o como se escriba XD). Si es que tenemos que leer los parentesis... jajaja. Porque ese tipo de cosas siempre ocurren cuando hay un eclipse? -.- Se repiten.
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres