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Literatura Torcida

Los Personajes Más Mediocres de la Literatura - I

 

Hola amigos. Hace unos meses estaba en el autobús de camino al trabajo leyendo un libro que me había regalado una comercial: La conciencia de Zeno, de Italo Svevo, en una preciosa edición de Gadir. El argumento no es que me apasionara, pero como escritor se trata de un tipo muy sólido, y tuve que reconocer que todo lo que me desencantaba la historia, me enganchaba el protagonista. ¡Menudo tío más mediocre! Era el perfecto patán, con unas serenas ínfulas de grandeza y unas salidas de tono que te dejaban descolocado. Un botón de muestra:

Hoy […] sé con certeza que un hombre puede tener la sensación de poseer una inteligencia poderosísima, aunque ésta no dé otra señal de sí que esa intensa sensación.”

Los diálogos no desmerecían en absoluto lo leído hasta el momento, alcanzando una cúspide poética en la respuesta que Zeno le da a su padre cuando éste le confiesa que ha hecho testamento:

Yo nunca tendré esa preocupación porque… ¡espero que todos mis herederos mueran antes que yo!”.

¡Bien dicho! ¡Que se jodan los hijos! Estoy seguro de que ese pensamiento ha cruzado por la mente de más de alguno.

Mientras contenía la carcajada en el autobús (mala señal cuando un pirado empieza a reírse solo) pensaba en qué personajes he ido encontrando en mis lecturas a lo largo de estos años. Algunos han sido espectaculares, otros empáticos con el lector, otros reales como la vida misma, y también algunos odiosos hasta el extremo. Sin embargo, de todos los personajes otrora ideados, me quedo con esos que no significan nada, que quieren significar algo y no lo consiguen, o que son sencillamente absurdos. Ya lo decía el maestro Stephen King: “si se hace mal, lo terrorífico puede provocar carcajadas, y lo cómico dar miedo” (y a quien no lo crea le desafío a ver la película Manos, The Hands of Fate) Así que aquí, y en sucesivas entregas que espero ayudéis a ir completando, voy a ir seleccionando una lista con los personajes más chungos de la literatura universal, bien por intención del autor (los menos) bien por incapacidad del mismo (los más).

· Athanasius Pernath (El Golem, de Gustav Meyrink):

Magnífica novela de terror gótico (por llamarlo de alguna manera) coronada con un protagonista para echar a correr. El bueno de Athanasius se pasa el libro entero perdido por el ghetto de Praga, sin saber dónde coño está o qué busca, observado por un judío siniestro (ah, los judíos siniestros, esos personajes tan recurrentes en muchas novelas que merecerían capítulo aparte). ¿Qué hace el prota a lo largo de toda la obra? Perderse, sentir miedo del judío, beber en los bares, perderse otra vez, equivocarse de puerta y meterse en una ALCANTARILLA (¿cómo serán las puertas en Praga?), encontrarse una baraja de cartas, despertar al Gólem, perderse de nuevo, hacer de Gólem, perderse, y al final de la obra despertar y ver que toda esta mierda ha ocurrido porque se ha encontrado por la calle un sombrero y no se le ha ocurrido otra cosa que PONÉRSELO. Como lo oís. Está claro que para cojones, los de Meyrink.

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· Beaver (El cazador de sueños, de Stephen King):

Beaver es malhablado, ignorante, tiene cerca de cuarenta años y sigue charlando sobre pajas y porros en los bares del puerto. Por si todo esto fuera poco, el bueno de Beav tiene una de las muertes más sórdidas de la historia de la literatura: sentado sobre la tapa del retrete, evita que el alienígena carnívoro que ha salido del culo (¡!) de otro personaje se escape, pero está tan nervioso que necesita mordisquear un palillo (¡!), los coge, se le caen al suelo ensangrentado, se estira para recogerlos sin levantar el trasero de la tapa del water (¡!) y entonces el bicho malévolo da un golpe tal en la tapa que le revienta los huevos al personaje (¡!). Posteriormente, el alienígena sale del retrete y le amputa los aplastados cojones de un mordisco. Si esto no es un final apocalíptico, nada lo es. Memorable la última frase que cruza la mente de Beav antes de morir:

¡La hostia con los palillos! Mamá siempre decía que un día…”

· El Presidente de los Estados Unidos (El Quinto Jinete, de Dominique Lapierre y Larry Collins):

Para hacer novelas malas, Lapierre y Collins son únicos. En El Quinto Jinete tratan un tema que ya era viejo antes incluso del 11-S: el terrorismo en el seno de Norteamérica. Aparte de los dolorosos diálogos que tienen los atormentados terroristas islámicos, el clímax de la novela llega cuando el ministro de defensa informa al presidente sobre el peligro inminente de atentado, y éste, es un arranque de liderazgo exclama: “Quisiera que los que lo deseen se unan a mí para implorar al Señor que nos preste su ayuda y su inspiración en esta crisis”, para, acto seguido, caer de rodillas y ponerse a rezar. ¿Inspira o no inspira confianza? Me encantaría ver a un presidente español hincando la rodilla en el suelo pidiendo ayuda a la Virgen del Rocío para que baje el índice de desempleo. ¡Un presidente estadounidense sí que sabe cómo hacer frente a las crisis!

La única duda que me quedó fue si los autores querían deliberadamente ridiculizar al presidente o si habían querido escribir una escena de tensión dramática. Me temo que lo último. Lo cual lo hace aún mejor.

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En fin amigos, hasta aquí llegamos hoy, volveremos pronto con una nueva entrega o, quién sabe, con otra novela a la que echarle el ojo. Ha llegado a mi librería una que se llama “Trece runas” o algo así, donde se mezclan novela histórica, acción, Walter Scott, William Wallace y, por supuesto, una organización secreta que teje intrigas entorno al trono de Inglaterra… y qué queréis que os diga, la miro como mira un buitre un pedazo de carroña.

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8 comentarios

Tajalápiz -

Por supuesto. Es que esta chica no es una buscadora de tesoros, es una encontradora de tesoros, así que la comisión la tiene más que merecida.

Eoghan -

Bienvenido, Tajalápiz, un placer tenerte por aqui. ¡Habrá que pasarle comisión a Dostospos!

Tajalápiz -

Pues ¡vaya ocupación! Es una formidable manera de leer, un desafío.
Definitivamente he encontrado tesoros en los enlaces de Dostospos.

Dostospos -

Hola Eoghan, en mi blog tienes una cosa esperándote.

http://dostospos.wordpress.com/2008/07/06/mas-premios/

Dostospos -

Estaba leyendo tan tranquila tu post y de repente me veo a Busch. Oy, oy, oy. Eoghan, estas cosas te avisan. Si es que ha espantando hasta el pobre niño. A ver si ahora te va a traer gafe al blog, je,je,je

Un saludo

PD: no te lo vas a creer pero “La conciencia de Zeno” todavía no me la he leído.

Eoghan -

Hola Pablo, me alegra mucho tenerte por aqui, bienvenido!

Zetto: Pues ves? Yo ahi difiero, a mí, la novela El Golem, en sí me gustó muchísimo, la sensación de confusión y claustrofobia que genera la veo genial. Es después, cuando te pones a analizar de forma "racional" lo que has leido, cuando dices "¿Pero esto qué coño es?". Pero claro, nadie dijo que en literatura hubiera que ser racional. En todo caso, sirve para hacer algun chistecillo en los blogs, sin acritud, esa es la idea xDD

Y respecto a King tienes toda la razon, es un crack en hacer personajes jodidos. Jack Torrance (El Resplandor) tiene un trago; el de La Maldición es un desgraciao; y el de Cementerio de Animales más le valía no haber nacido. No hay nada que me guste más que coger un libro de King y decir: "a ver qué putada le va a hacer al protagonista esta vez". Grande ahí!

Cuidaos

ZeTTo -

Athanasius la verdad es que... bueno pero el personaje en si no, si no el libro, porque es ridiculo la verdad jaja.

Sthepen King si que tiene algunos personajes estupidos o raros de cojones como el el caso del tio que vive en el basurero de Salem's Lot (no recuerdo el nombre). Por dios pedazo de pervertido disparando a ratas y pensandose que son niñas rubias de quince años... "Ohh si Ruthie, se que te gusta..." Ejem XD, hay cada personajeeeeee jajaj.

Pablo -

Me dejas sin palabras... y con una gran sonrisa en los labios.

Me alegro de que hayas abierto este rincón. Lo voy a disfrutar mucho.

Un abrazo.
Pablo.
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